11 de Septiembre la Diada Catalana

11 de Septiembre la Diada Catalana

No fui a manifestación del 11 de septiembre. Me tocó hacer de canguro con mis nietos, que es una actividad que aunque es más cansada y arriesgada, es mucho más agradable que andar por una avenida repleta de gente hasta la bandera. De todas formas tengo que confesar que tampoco pensaba ir. Probablemente habría ido si la pancarta que la iniciaba y la organización no hubiesen sido tan claramente independentistas. Mi intención al acudir a la manifestación hubiese sido exigir el Pacto Fiscal y un trato mucho más justo para Catalunya. Creo que sobre todo CiU y la Generalitat pero también algunos partidos erraron al permitir esa exclusiva independentista en la organización de la manifestación. Incluso creo que de haberse matizado más el objetivo de la manifestación, incluyendo reivindicaciones que no comportan necesariamente la independencia, la manifestación habría sido todavía más multitudinaria. Además, aparte aspectos sentimentales, personales e intransferibles, que nos hacen querer o rechazar la independencia, y a pesar de que las razones para exigir la independencia puedan ser muchas y variadas, algunos no solo no vemos claro el camino a seguir, tanto en lo que se refiere a procedimientos como a dureza, sino que creemos que como invariablemente lo vamos a tener que llevar a cabo no de mutuo acuerdo sino contra España, porque su actitud no variará un ápice porque nunca se equivocan, el proceso será todavía más largo y duro. Y si se añade que el proceso hacia la independencia debería llevarlo a cabo una Administración Pública catalana que ha demostrado ser tan ineficaz como la española, el problema ya es preocupante. En Escocia hace algunos años un grupo no ligado a partidos políticos o grupos independentistas, intentó montar algo parecido a un modelo en base a las características y parámetros económicos de la Escocia independiente, pero el experimento fracasó porque a pesar de que se efectuó con bastante seriedad, el resultado fue poco esclarecedor, algo así como un empate entre mejor y peor. Pero se trataba de Escocia, que pertenece al Reino Unido, que siempre ha encarado estos temas con calma, inteligencia y aplicando soluciones basadas en la democracia, situación que no se parece en nada, y me atrevo a calificar de opuesta, a lo que ocurriría en España.

Tengo que decir que el lunes por la noche estuve a punto de cambiar de opinión cuando dos de las personas que desde Madrid más han contribuido al éxito de la manifestación, el Sr. Rajoy y la Sra. De Cospedal se pusieron nuevamente a decir chorradas. En especial la Sra. De Cospedal, ¿como se puede tachar de inconstitucional una manifestación en un país cuya Constitución garantiza la libre expresión y el derecho de reunión?, por parte además de una señora y un partido que jamás ha otorgado calificación de similar gravedad a manifestaciones en Euskadi de igual o peor carácter independentista e incluso de apoyo a terroristas. Siempre me ha chocado que el PP, el único partido que no solo no apoyó la Constitución, sino que llegó a recomendar a sus seguidores que votasen en blanco, ahora se ha apropiado de ella y se dedica a repartir diplomas de constitucionalidad o certificados de inconstitucionalidad y usa la Constitución como ariete para asaltar castillos que por vía democrática no conseguirían derribar jamás.

El miércoles, en plena resaca de la manifestación y mientras pedaleaba en el Club Natación sin moverme de sitio, en un debate de TV3 escuché a mi admirado Lopez Burniol hacer un breve resumen de las razones que han llevado a esta situación. En su opinión el problema es de agravio comparativo y rechazaba que todo se deba solo a los problemas derivados de la crisis porque cuando empezaron los recortes en el 2010, el independentismo ya estaba muy alto y subiendo rápido . En la segunda mitad de los 90′ se perdió una gran oportunidad cuando José Mª Aznar se cargó los últimos vestigios que quedaban de la ya casi liquidada propuesta Maragall de estado federal al estilo alemán como sustituto del desastroso sistema autonómico, que habría sido la solución ideal al problema. El Estatut vigente podía haber sido un paliativo, pero la postura del PP primero y la desastrosa actuación y el fallo del Tribunal Constitucional después lo transformaron en agravante. Añádanse unas gotas de incumplimientos de pagos previstos en el Estatut, ataques lingüísticos, medios informativos obsesivamente anticatalanes, etc. y se completa el coctel que ha generado lo ocurrido el pasado 11/9.

Me atrevería a añadir algo a esta opinión, que la oportunidad básica se perdió cuando en vez de otorgar a Catalunya el mismo o similar trato que a Navarra o Euskadi se creó el desastroso Estado de las Autonomías.

En mi opinión lo que está en la base de todo el problema es una tremenda y grave falta de inteligencia por parte de los gobiernos de la democracia. Ya he dicho varias veces que Franco fue un dictador y un tirano, pero mucho más listo que los ineptos que han mandado después, porque apretó muchísimo a Catalunya, pero sabía que nunca debía ahogarla, y que algunas infraestructuras e inversiones importantes en el extrarradio del país contribuyen a aumentar la riqueza de toda España.

Aunque el tema es muy amplio y hay infinidad de casos, voy a intentar explicar mediante tres ejemplos a que me refiero cuando califico de poco o nada inteligentes a los gobierno que hemos padecido en Madrid. El primero se refiere al viaje a Perpiñán que hizo el Sr. Carod Rovira de ERC en enero del 2004. En su viaje el Sr. Carod cometió tres estupideces en un solo acto : 1.- El solo se puso a negociar con terroristas. 2.- Se sentó a discutir directamente con terroristas. Y 3.- Olvidó a los servicios secretos y sus buenas cámaras con objetivos telescópicos. A esta barbaridad el Sr. Aznar, entonces Presidente del Gobierno, y el PP reaccionaron de forma absurda y con un nivel pasado de histeria, calificando de terrorista no solo al personaje que había acudido a la reunión, sino a su partido, a la Generalitat e incluso al Parlament, sin darse cuenta, o dándose cuenta pero sin importarles, de que estaban transformando a un idiota en un héroe. El resultado fue que en Abril del mismo año en las elecciones generales ERC pasó de un solo diputado a ocho, aunque si hubiesen sido honestos tenían que haber agradecido públicamente al PP los siete diputados extra, e incluso el haber repetido el que ya tenían.

En el Reino Unido, a base de mucha paciencia, bastante inteligencia, sentido de la responsabilidad y seriedad, consiguieron acabar con el problema del IRA por la vía del pacto y sin concesiones territoriales, aunque todavía hoy y durante mucho tiempo persistan ciertos riesgos. A pesar de que el problema del IRA era muchísimo más difícil de solventar que el de ETA, porque al nacionalismo se añadía un enfrentamiento religioso con raíces históricas, un proceso similar en España es imposible porque, por ambas partes, no se tiene ni la paciencia, ni la inteligencia, ni la responsabilidad ni la seriedad que demostraron los británicos. Y encima ahora hay quien dice que ETA deja las armas porque se les ha vencido por acoso policial, cuando la realidad es que el fin de ETA, y de los grupos terroristas que al contrario que los islamistas no tienen financiación propia, se inició cuando a consecuencia del 11S, en el 2001 Bush acabó con las alternativas de financiación para la sumamente cara actividad del terrorismo, y los mismos etarras se dieron la puntilla cuando hace pocos años asesinaron a un gendarme francés.

Y tercero. En unas semanas en Euskadi se celebrarán unas elecciones que probablemente acabarán en un gobierno de coalición PNV-Bildu, de orientación claramente independentista. Los responsables de esta posibilidad son los mismos que consiguieron que las calles de Barcelona se llenasen de independentistas. Por razón de concepto, en un país democrático no se puede impedir  que la gente vote a quien quiera, y además  porque cualquier prohibición transforma en héroes a extremistas o idiotas como ocurrió con Carod Rovira. Cuando prohibieron votar a los antecesores de Bildu la oligarquía PPSOE lo justificó para evitar que los fondos que financian los partidos políticos acabasen en manos de terroristas, pero si esta era la razón, lo menos que se puede decir es que tienen muy poca práctica en usar el cerebro, porque con cancelar dicha financiación a los partidos que no condenasen actos terroristas o se demostrase su relación directa con el terrorismo, podían conseguir el mismo resultado sin encumbrar a quien no conviene. La intención de voto y los votos en las elecciones para este tipo de partidos en Euskadi no ha parado de crecer desde que se iniciaron las prohibiciones, hasta permitirles llegar a hacerse con el Ayuntamiento de San Sebastián. Me molesta utilizar siempre el mismo ejemplo, pero precisamente en Irlanda del Norte, el Sinn Fein, partido que no solo no ocultaba su relación con los terroristas del IRA sino que se autodefinía como su brazo político, durante décadas practicó lo que denominaban abstencionismo y no se presentaban a las elecciones, pero en 1976 cambiaron de estrategia y en las primeras elecciones a las que se presentaron ya consiguieron algún diputado en el Parlamento, pero a ningún gobierno británico se le ocurrió prohibir que se les votase.

Me he extendido un poco y me he referido también al terrorismo y a Euskadi, pero quería dejar claras las razones de la que es mi opinión desde hace un montón de años : que aunque en Catalunya hayamos cometido alguna metida de pata, y puede que alguna de ellas gorda, la razón básica del importante hito del pasado 11 de Septiembre es la absurda y muy poco inteligente política de los gobiernos y de los partidos PPSOE en relación no solo con Catalunya sino con los problemas más importantes referidos a cuestiones básicas. Demasiado “ordeno y mando” y poca materia gris, opacidad y poco o nulo pactismo, muchos más ¡Toma Ya! que “hablemos del tema”, etc.

Aunque algunos han reaccionado a lo bruto y con los habituales insultos como se esperaba, y el Gobierno del Sr. Rajoy y él mismo lo han hecho como siempre que se enfrentan a un serio problema, callando y tomándose más tiempo que el prudencial, y cuando han hablado se han limitado a emitir otro certificado de inconstitucionalidad, demostrando no haber entendido nada de nada, me ha sorprendido favorablemente la calma con que inicialmente se lo han tomado buena parte del resto de España, y de cara al futuro solo espero que Dios reparta sentido común y se llegue a un acuerdo que cambie las pasadas actitudes y pueda solucionar el problema, porque en caso contrario a los catalanes nos espera un período muy duro, pero si en el resto de España alguien se cree que sin Catalunya todo va a ir mejor, es que me he quedado corto en lo de falta de inteligencia. A continuación uno de los descriptivos chistes de Batllori, y os adjunto un artículo de Pilar Rahola que hace otra buena descripción de las razones.

EL FIN DE LA INOCENCIA POR PILAR RAHOLA

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