NO ME ACLARO

Sigo sin entender nada de lo que hacen los políticos, y todavía entiendo menos lo que dejan de hacer. No puedo entender a Merkel y compañía inventando un nuevo sistema de cobro de deudas que consiste en aplicar políticas diseñadas para acabar de arruinar al deudor si es que todavía le quedaba algún euro, quizás con la intención de que cuando solo queden de él cuatro trozos en pésimo estado, el acreedor pueda quedárselos sin competencia. No tengo nada contra la austeridad, más bien al contrario, creo que en lo que se refiere a la gestión pública nuestro error fue menospreciarla. Pero ahora se está utilizando como arma de destrucción masiva. Tampoco entiendo que en la U.E. no haya ni un solo banquero en la cárcel o sancionado duramente. Como mucho unos pocos han dimitido, eso sí, lo hicieron  cuando sus bolsillos ya estaban a rebosar.

Tampoco entiendo que en todo el mundo no se haya hecho ni un solo intento de volver a regular el mercado y el sector financiero, principal causa del estallido de la crisis, de su intensidad y de su duración, excepción hecha de los coeficientes de capital de la banca que se han restaurado aunque a nivel inferior a los anteriores a la desregulación. Los mercados financieros siguen disponiendo de multitud de recursos e instrumentos perfectos para el estafador o el especulador que no solo no colabora en la solución de los problemas sino que los empeora para forrarse con el desastre. Si ya ha quedado más que demostrado que el liberalismo extremo y la globalización incondicional llevan al desastre, ¿como es que nadie hace nada para modificar el sistema, y encima las únicas propuestas son para aumentar la desregulación y el caos?

Todavía entiendo menos cómo puede un país soportar dos gobiernos desastrosos seguidos. Los dos últimos artículos de The Economist sobre el Presidente Rajoy serían insultantes si lo que dicen no estuviese bien fundado. Cuando era el responsable de la división Internacional de Bankunión, el jefe de riesgos de la división, un vasco llamado Juan-Pedro, tenía una carpeta de regulares dimensiones cuyo título era “Temas que se solucionan con el tiempo”. Juan-Pedro ya debe estar jubilado, pero parece que su carpeta pasó a Mariano Rajoy. Está aplicando las instrucciones de la troika con relativa exactitud pero con retraso, y ambos calificativos son muy negativos porque esas son instrucciones para hundir un país. En cambio, ni el Gobierno ni la troika hablan de las reformas que nos gustarían a los ciudadanos, es decir, acabar con las estafas legales de los servicios públicos, autopistas y banca incluidas, el trapicheo entre entidades públicas y privadas en cuanto a concesiones administrativas, contratos de obras, etc., la tremenda ineficacia de la administración pública con autonomías o sin ellas, la manía de la administración española de cargar a empresas y particulares con responsabilidades fiscales y laborales que les son ajenas, acabar con el actual sistema Autonómico y/o sustituirlo por algo que tenga un poco de sentido, la inflación en número de parlamentarios, la remuneración y beneficios colaterales de algunos políticos, la habitual y poco perseguida corrupción, etc.

Encima el Sr. Rajoy tiene ahora el problema añadido de la movida independentista en Catalunya, que por lo visto ha metido también en la carpeta de temas que se solucionan con el tiempo, y como mucho se limitará como otros a emitir comentarios amenazantes y/o insultantes hasta que el asunto le estalle en las manos. Mi preocupante sensación es que en Madrid el problema de Catalunya por ahora no lo ha entendido nadie.

Y eso que en el artículo de Alfredo Pastor en La Vanguardia del domingo 7, solo los 3 subtitulares que reproduzco a continuación ya eran todo un discurso sobre el tema.

“Si quiere tener éxito, Madrid ha de ofrecer motivos para que los de aquí tengan ganas de que sigamos juntos.”

“Se deben explorar, difundir y defender soluciones intermedias, como una revisión de la fórmula fiscal.”

“De no encontrar solución, ¿quién va a pensar en la Península como un buen lugar para invertir?.”

Estoy seguro que buena parte de los catalanes que al ser encuestados se declaran a favor de la independencia en realidad preferirían otra solución, pero diariamente en Madrid alguien se encarga de demostrarles que cualquier otra solución es, de momento, imposible.

La gran mayoría de catalanes, algo así como el 80 %, están a favor de algún tipo de acuerdo que permita al menos algo parecido a una hacienda propia. Lo que ocurre es que la razón de ser de esta mayoría es que ya están hartos del trato general que ha dado España a Catalunya en las últimas décadas, centrada por supuesto en la cuestión fiscal y económica, pero también en cuestiones como infraestructuras, servicios públicos, idioma, fallos y actuaciones indescriptibles del Tribunal Constitucional, etc. y quieren, muchos exigen, un cambio rotundo en el carácter y la forma de esta relación. Pero como bien dice Lopez-Burniol la oligarquía politico-financiera-mediática que controla el país, aunque haya fracasado estrepitosamente, no va a ceder ni un gramo de su poder, y frente al muro, la independencia queda como única alternativa para la solución del problema. En un libro de Francesc Sanuy he leído una frase de Machado que creo es totalmente aplicable a las relaciones España-Catalunya : ” Castilla, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora “.

Hace tiempo que pienso que Franco fue un dictador muy listo, que adoptó como propias de su régimen el pensamiento, actitud, ideología y formas del centralismo imperial de España, la oligarquía a que se refiere Lopez Burniol. Afortunadamente el dictador ya no existe, pero desafortunadamente ahora tenemos miles de Francos, que encima no son ni de lejos tan listos como él y que hablan mucho de democracia y libertad, pero no la practican, solo la utilizan cuando interesa.

Por más que lo intento no entiendo porque Madrid no puede actuar como el Reino Unido y Canadá que ante casos de movimientos secesionistas, no solo no han amenazado con leyes aplicadas a la hispana, es decir, según convenga, sino que han incluso modificado las leyes para facilitar el proceso, y en vez de amenazar también con dura represión, han convencido con éxito a los votantes de las zonas secesionistas de las ventajas de permanecer unidos. Claro que en esos países tampoco hay medios de comunicación como Intereconomía y desgraciadamente muchos otros que se dedican a alimentar el fuego con gasolina, a exigir el fin del problema por el método más bestia posible y crean nuevos independentistas cada día. Y por favor, que dejen de repetir constantemente que la eventual Catalunya independiente estará fuera de la U.E. y del Euro porque esa sería una ventaja sumamente atractiva, y hasta yo me apuntaría a la independencia.

Por cierto, el Ministro de Exteriores manifestó que el mosaico del Camp Nou perjudicó la imagen de España, aunque este perjuicio no se hubiese reflejado en indicador alguno al lunes siguiente. En cambio no hizo ni comentarios, y quién sabe si en privado lo felicitó, cuando Vidal-Quadras ratificó frente al Parlamento Europeo, del que es vicepresidente, su opinión de que el problema catalán debía solucionarse por la vía bestia y con la Guardia Civil. Debe ser que eso si da excelente imagen de España. Dicen que los países tienen los gobiernos que se merecen. Me gustaría saber que hemos hecho de extrema gravedad para merecer esto.

A propósito de Lopez Burniol, os adjunto un artículo suyo sobre el tema, titulado La Honra de España, publicado el sábado 6 en La Vanguardia.  

LVGBURNIOL

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