SIGO SIN ENTENDER NADA I.

Hace ya tiempo que no entiendo nada de nada de lo que ocurre en el mundo. Quizás es que con los años he quedado desfasado, pero creo más bien que si pudiese volver a los 30 años (si alguien sabe el sistema y me lo indica tendrá mi eterno agradecimiento) seguiría sin entender absolutamente nada.

Empezando por España donde aparece un rayo de luz cuando PP y PSOE dicen estar de acuerdo en gestionar conjuntamente nuestras relaciones con la U.E., aunque sea un acuerdo que no ha tenido en cuenta a nadie más, pero sabiendo quien manda en este país, que no es precisamente la ciudadanía, ya podemos anticipar que primero se defenderán los intereses de la Oligarquía, y solo si después quedan migajas, y les queda algo de tiempo, se pondrán a intentar defender los intereses de los ciudadanos. Por si queda alguien que todavía duda de que nuestros gobiernos funcionen así solo tiene que fijarse en el último ejemplo de desfachatez oratoria del Sr. Rajoy. Por un lado, en el Parlamento y con toda solemnidad pretende dar la imagen de gobernante preocupado por los problemas reales del país y exige a la banca que vuelva a fluir el crédito a las pequeñas y medianas empresas, y mientras está hablando su propio gobierno y su propio partido se hacen sus necesidades fisiológicas sobre la Iniciativa Legislativa Popular y el Tribunal Europeo en el asunto de las condiciones de los créditos hipotecarios, hasta el extremo de que el Parlamento Europeo aprueba una moción criticando duramente el sistema y exigiendo su reforma, el PP se opone a que el mismo Parlamento Europeo le conceda un premio a la PAH y uno de sus diputados europeos se pone a rebuznar en medio de la Cámara. Todo esto después de haber hecho uso de su mayoría absoluta para cumplir las órdenes de la cúpula de la Oligarquía y aprobar una reforma de la Ley Hipotecaria que es una burla al país y al tribunal europeo, que entre otras cosas incluye un párrafo que no tengo ningún reparo en calificar de soez, condicionando la anulación de las posibles clausulas abusivas, limitadas a las que establece la Ley que no son todas las denunciadas, a su notificación dentro de un plazo de 30 días desde la fecha que se publicó en el BOE, plazo que ya ha vencido. Si alguien conoce una jurisdicción distinta de la española donde los abusos dejen de serlo por no haber sido notificados con el tiempo justo para hacerlo, le agradeceré me lo indique. Es decir, el Sr. Rajoy se las da de Presidente que se enfrenta a la gran banca mientras la realidad demuestra que no se desvía ni un milímetro del camino que los grandes banqueros le marcan. Me gustaría que aunque solo fuese una vez dijesen algo con cierta apariencia de verdad, porque solo en el tema de subida o bajada de impuestos alguien debería hacerles el favor de recomendarles encarecidamente que callen en vez de pasarse el día diciendo tonterías que ya nadie se las cree.

Por supuesto, las dos reformas más importantes, la de la Administración Pública y la lucha contra la corrupción siguen en la nevera de la que difícilmente saldrán si no cambian muchísimo las cosas. Pero el ministro Wert se encarga siempre de dejar las cosas claras. En relación con la demanda fiscal a Messi ha declarado que la Ley es igual para todos, incluido el número uno, y yo añado, si el número uno tiene dudas que pregunte a la Infanta Cristina o a Miguel Blesa.

En la Unión Estúpida todo sigue igual, que quiere decir peor. Después de que el FMI reconociese abierta y claramente que las medidas que impusieron en Grecia, y en los demás países con problemas, no solo no han sido la solución sino que ahora son el meollo del problema, la Unión Estúpida primero se ofende y después se descarga de su responsabilidad, mientras la principal responsable, Frau Merkel, calla como …(perdón, iba a escribir una barbaridad). Lo curioso del caso es que mucho tirarse los trastos a la cabeza, pero todo sigue igual y aquí nadie rectifica. Probablemente la razón sea que cada día que ha pasado desde que la Catastroika impuso las medidas estúpidas se hace más y más difícil la salida del lio. Siempre he dicho que uno de los graves defectos de estas medidas es que nos alejan cada día más de la solución correcta.

Desde este punto de vista el caso de España es paradigmático. Cuando a mediados del 2010 los Catastroikos cometen la asnada, la deuda pública española no supone más del 62% del PIB. Hoy esta misma deuda está cerca, si no ha sobrepasado ya, el 100% del PIB, pero ese sobreendeudamiento lo hemos dedicado a financiar el agujero causado por la recesión Merkel en los ingresos del estado, que además ha provocado el hundimiento de los precios del mercado inmobiliario, que a su vez ha arrastrado a la banca de una situación grave a una catastrófica. Si el sobreendeudamiento se hubiese dedicado a impulsar el crecimiento de la economía no habríamos caído en una segunda recesión y hubiésemos podido empezar a dar solución a nuestros problemas, lo que no habríamos hecho sin sacrificios y a largo plazo. Si ahora queremos modificar la estrategia estamos sin un duro y sin la capacidad de endeudamiento necesaria.

Para acabarlo de arreglar estos días se está representando una ópera bufa por parte del Tribunal Constitucional alemán, que encima se toman todo el tiempo del mundo para decidir sobre el BCE, con una forma de actuar parecida a la de los gatos que tienen la costumbre de jugar con el ratón antes de zampárselo. El problema es que unos grupos políticos, que seguramente tienen la camisa parda por uniforme, denunciaron ante dicho Tribunal que la compra de deuda de países de la U.E por parte del BCE era inconstitucional porque suponía prestar el aval del Estado alemán a terceros países para lo que hace falta la previa autorización del Parlamento Alemán. La que inventó todo este lio es la que ahora calla, Frau Merkel, cuando en diciembre del 2010 ordenó al BCE dejar de intervenir en el mercado de deuda usando el mismo argumento falsario, con lo que agravó mucho más la crisis de deuda que ella misma había creado con la asnada alemana sobre Grecia. Estoy convencido que desde que a finales del verano del 2012 se llegó a un acuerdo sobre dicha intervención a cambio de condiciones draconianas y la solicitud de rescate, y a pesar que no se ha iniciado todavía ninguno de esos programas, el BCE está interviniendo en el mercado de deuda, quizás a través de terceros, y esta es la razón de su relativa calma.

Ya he aclarado varias veces que una cosa es comprar deuda y otra que un banco central intervenga el mercado de deuda. En el primer caso, y siguiendo el ejemplo del BCE se compraría deuda que se mantendría en cartera hasta su vencimiento, pero la intervención es otra cosa. Lo que se hace es regular los movimientos del mercado actuando a contracorriente, es decir comprando cuando la cotización baja y vendiendo cuando sube, normalmente a coste cero en cada intervención o incluso con beneficios. El BCE lo estuvo haciendo sin el más mínimo problema hasta que la Frau mandó parar. El sistema no supone inversión adicional para ningún país de la U.E, Alemania incluida, y aunque no puede afirmarse que está exento de riesgos, estos son remotos, porque solo en caso de cataclismo financiero se producirían perdidas. De hecho es un mecanismo que requiere menos inversión y supone mucho menos riesgo que la financiación de los bancos europeos que el BCE efectúa con normalidad y que solo en el caso de España ha llegado en ocasiones a varios cientos de miles de millones de Euros. Pero Frau Merkel, me imagino que altamente satisfecha después de la asnada alemana en Grecia y dispuesta a llevar hasta el final el entonces recién inaugurado nuevo método de cobro de deudas de su invención, consistente en arruinar totalmente al deudor, decidió que ya estaba bien de métodos ingeniosos de solucionar problemas.

Desde la asnada alemana en Grecia y el sainete que ha venido a continuación he estado dándole vueltas a cuales podrían ser las razones para aplicar unas medidas que nos alejaban cada vez más de la solución, desde un intento de partir la Eurozona en dos a la sobrevaloración del Euro que produce pánico en Alemania y que el desastre del sur Europeo evitaba. Pues al final parece ser que realmente creían que así solucionarían los problemas y los bancos alemanes y la Eurozona acabarían cobrando. Siempre he sido un admirador de la calidad que los alemanes aplican a mucho de lo que hacen, pero desde el 2010 también sé que pueden llegar a ser inmensamente burros. Y por favor, ni caso de los que dicen que los alemanes tienen razón porque hicieron sus deberes a tiempo. El plan de austeridad alemán no se inició en los 90 gracias a su admirable capacidad de previsión, sino porque la reunificación les había costado diez veces más de lo previsto, y la U.E. les ayudó financieramente incluso eliminando el límite a los déficits presupuestario del 3%, que entonces ya existía. Hicieron sus reformas en un período de crecimiento y no de recesión y contaron con todo el tiempo del mundo, alrededor de una década.

Lo dejo aquí. Reservo mis comentarios sobre Frau Merkel y sus chicos para dentro de unos meses, porque si se confirma que el Japón está saliendo de 20 años de recesión haciendo solo lo contrario de lo que nos obligan, escribiré una nota que si la lee un alemán se va a poner a llorar, o me buscará para darme una lección.

En mi próxima nota me referiré a lo que no entiendo a nivel global. Cuanto mayor es el territorio cubierto mayor es mi perplejidad.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Economía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s