LA DICTADURA LIBERAL.

Microsoft ha anunciado que en el plazo de un año su consejero delegado Steve Ballmer dejará la empresa. Ese señor debe ser un gestor desastroso porque solo con este anuncio las acciones de la empresa han subido casi un 10%.

Cuando las grandes empresas estaban gestionadas por personas que demostraban al menos un mínimo de decencia y guardaban las formas por lo menos a su nivel mínimo, ya lo habrían echado, o habrían intentado guardar su salida en secreto durante la mayor parte del año para evitar un período convulso de rumores y especulaciones que tienen su  repercusión tanto en la gestión de la empresa como en su cotización en Bolsa, pero a los gestores de las grandes multinacionales de hoy en día les da igual porque si se generan problemas para la gestión de la empresa estos solo afectan desde los niveles medios para abajo y los inmensos y casi insultantes sueldos, compensaciones, cuentas de gastos, indemnizaciones y prebendas de los grandes gestores muy difícilmente quedan alteradas; y en cuanto a la cotización en Bolsa, los grandes inversores, agentes y gestores de los principales mercados financieros, que a su vez, y junto con los grandes banqueros y empresas de “rating”, son los principales responsables del actual desastre financiero y de la transformación de los mercados en cuevas de piratas, están encantados porque los movimientos convulsos que la posición del Sr. Balmer sin duda va a causar en las cotizaciones de Microsoft y su sector hasta que el asunto se solucione definitivamente, y gracias a la información privilegiada y previa a los movimientos especulativos de que disponen, y a instrumentos financieros como los derivados, les va a proporcionar todavía más oportunidades para ganar mucho dinero, mientras algunos de los componentes del grueso de los millones de inversores que operan con regularidad en los mercados financieros se pillarán los dedos probablemente más de una vez. Por cierto, el simple anuncio de su despido a lo Cospedal, es decir en diferido, ha revalorizado en 750 millones de dólares la cartera de 333,2 millones de acciones de Microsoft que posee el propio Sr. Ballmer, o sea que ya hay un especulador que se ha forrado inmerecidamente.

Lo que están haciendo Microsoft y el Sr. Ballmer muy probablemente hubiese sido ilegal, o al menos muy mal visto, antes que los Tatcher, Reagan, FMI, Clinton, UE, Bush, BCE, ….. Blair, Eurozona, Merkel, etc. se cargasen las normas que regían el sistema financiero tanto país por país como a nivel internacional.

Hace ya tiempo que llegué a la conclusión que se trate de democracias o dictaduras los que mandan en la economía mundial son cuatro gatos, absolutamente indeseables, que hacia los años 80 perdieron todo vestigio de la notable inteligencia que les había permitido mejorar de manera sistemática y continuada el sistema capitalista liberal, precisamente a base de hacerlo cada vez más igualitario y basado en la clase media, y se transformaron en simples marxistas empeñados en demostrar sin sombra de duda que Marx tenía razón cuando predijo que el sistema capitalista se autodestruiría porque su lógica interna lo llevaría a una inmensa crisis económica final, que parece ser el principal objetivo de los que rigen hoy el mundo.

De activistas a expertos muchos opinan que esta crisis debería suponer el fin del sistema capitalista liberal porque se ha demostrado su fracaso. No estoy de acuerdo, quienes han fracasado han sido los gestores de un sistema que con altibajos funcionó bien hasta los 80, pero que fue drásticamente modificado para satisfacer la voluntad de unos pocos llenos de codicia pero con pocas luces, porque al contrario que sus antecesores están dispuestos a llenarse los bolsillos aunque para ello hundan a media humanidad.

La crisis que soportamos y que ha hundido a países (en muchos casos gracias a sus gobernantes) y a tantos millones de personas fue la obra de los políticos e instituciones internacionales que antes he mencionado, impelidos y dirigidos por una elevadísima cúpula financiera, de la que forman parte poquísimos miembros, que ya en los años 80 cuando se inició la desregulación eran inmensamente ricos, pero también extremadamente codiciosos, que impusieron las ideas que más les convenían basadas en el liberalismo salvaje aprovechando no solo el fracaso del sistema comunista, sino también, y sobre todo, las consecuencias de un progresismo sensiblero e irracional y el creciente desprestigio de las políticas sociales del Estado del Bienestar, a las que masivas campañas en los medios de comunicación acabaron achacando todos los males de las economías occidentales, incluido algún que otro tifón y terremoto.  Muchas veces, elucubrando sobre lo absurdo del actual sistema capitalista he pensado que en los años 80 los cuatro amos de la economía mundial quizás decidieron que ya estaba bien de ceder poder y ganancias y decidieron reinstaurar el capitalismo básico, primario y genuino, que les permitiese jugar libremente con países y personas, comprar y vender empresas sin limitaciones anti trust, hacer cuasi estafas sin que nadie les  moleste, etc.

Lo curioso del caso es que el liberalismo salvaje nos está llevando a un tipo de sociedad que de liberal no tendrá nada. El capitalismo liberal de verdad, que ha demostrado hasta la saciedad que funciona muy bien, precisa inexcusablemente multitud de ofertantes y de compradores. Con el liberalismo salvaje el número de compradores no varía sustancialmente a nivel global y cumple la condición de que sean multitud, pero el número de ofertantes si resulta afectado y a través de fusiones, adquisiciones y jugarretas varias cada vez son menos. Para ponerlo en otros términos, el gran enemigo del capitalismo liberal eficaz y justo es el monopolio o el oligopolio, y la desregulación y el liberalismo salvaje crean cada vez más oligopolios y cuasi monopolios, cada vez más poderosos, que debido a la ausencia de normas arrasan y acaban haciendo lo que les da la gana con los mercados, pasando, por supuesto, por encima de los intereses de los compradores que somos nosotros. El resultado final será un regreso a la sociedad feudal y la conversión del liberalismo salvaje en dictadura, liberal por supuesto.

No hay mejor prueba de las intenciones de los que mandan en la economía mundial que el hecho que a pesar de que no creo que en todo el mundo haya un solo experto económico que no esté de acuerdo en responsabilizar a la burrada de la desregulación del sistema financiero del estallido, profundidad y duración de la crisis, nadie hecha el freno y marcha atrás, e inicia el restablecimiento paulatino de las antiguas normas del sistema, normas que, si alguna vez se restablecen, a la fuerza deberán aplicarse poco a poco, porque si ahora se aplicasen de golpe es más que probable que ni un solo banco en el mundo las pudiese cumplir. La única regla que se está recuperado es la que establece que los bancos deben poseer en capital y otros fondos propios al menos una décima parte de sus activos, es decir de los préstamos concedidos y otras inversiones financieras. Esta proporción de capital e inversiones de 1/10 había alcanzado en USA un promedio del 1/26 cuando estalló la crisis, y cifras inferiores pero cercanas a esta en los países de la U.E., y el alcanzar de nuevo la antigua proporción es lo que les está dando a los bancos tantos dolores de cabeza y ha secado el crédito a particulares y pequeñas y medianas empresas.

Del resto de normas que, entre otras cosas, limitaban los riesgos que podían tomar los bancos con un solo cliente, el volumen y calidad de las garantías que debían exigir, etc., nadie se acuerda. Aunque hoy día en nuestro país se ha reducido mucho el volumen de hipotecas y muy probablemente cada una de ellas es analizada con lupa para asegurarse que la propiedad inmobiliaria que la cubre no va a ver reducido su valor de mercado, si los miembros  del Comité de Riesgos de un banco esnifasen cocaína y se volviesen todos locos todavía podrían aprobar un préstamo hipotecario por el 120% de la valoración del inmueble, porque la legislación no se lo impide.  De hecho en los USA, en cuanto la economía empezó a repuntar de forma extremadamente tímida, se detectaron nuevas operaciones de hipotecas basura. Es decir, al cabo de pocos meses o años a partir del momento en que el problema de los bancos y el sistema financiero se considere más o menos solucionado, y por más elevadas que continúen siendo las deudas públicas y privadas, volveremos a las andadas.

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