COMPARACIÓN TERRIBLEMENTE ODIOSA II.

Voy a añadir a mi nota anterior sobre el mismo tema un comentario acerca de un asunto que curiosamente no se discute demasiado y que si podría ser muy problemático en caso de secesión.

En los informes que tanto el gobierno de Londres como el de Edimburgo encargaron sobre las consecuencias económicas de la secesión al contrario que, tanto desde Madrid como desde Barcelona, se hace en España, no dan excesiva importancia a la cuestión de salida o no de la U.E., en cambio plantean como decisivos otros aspectos que podrían complicar, y mucho, la secesión escocesa y probablemente también la catalana.

Al contrario que en España los británicos se lo han tomado en serio, y en vez de montar una bronca de puticlub involucrando a media Europa y a todas las embajadas de Madrid, están llevando el asunto de manera responsable. El proceso de análisis de dichas consecuencias económicas, ahora se lleva a cabo de manera continuada y prácticamente conjunta, centrado básicamente en Edimburgo, y en dicha ciudad el National Institute of Economic and Social Research, con sede en Londres, ha presentado recientemente un informe que amplía la información sobre las consecuencias del reparto de la deuda pública y la moneda a utilizar en una Escocia independiente, que es una mala noticia para los secesionistas.

En caso de secesión Escocia tendría que absorber parte de la deuda del Reino Unido, lo que la colocaría en un nivel de deuda pública entre 86% y más del 100% de su PIB, cifra altísima, similar por cierto a la que ahora tiene España. La razón de que el margen sea tan amplio es que su cálculo es complejo porque la deuda no se asignaría en función de lo que representa Escocia dentro de la economía del Reino Unido, o lo que supone la población de Escocia en proporción al total del Reino Unido, sino en función de la parte de la deuda realmente invertida o que afecta a Escocia, tanto en forma de infraestructuras y otras inversiones, como la parte que absorbe Escocia de lo que podríamos llamar los gastos generales del Estado. Pero esto no es todo. La cosa es mucho más complicada.

La primera complicación viene del lado de los inversores poseedores de deuda del Reino Unido, que difícilmente aceptarían que parte de la deuda de su propiedad fuese sustituida por la de otro país pequeño y del que no hay experiencia previa sobre su fiabilidad, sin una sustancial compensación que sin duda supondría un elevado sobrecoste a pagar por Escocia.

Otro problema sería la moneda. ¿Cuál será la moneda escocesa?. Podrían usar la Libra esterlina pero eso les hace perder el control de su propio sistema financiero, en especial en lo que se refiere a tipos de interés. No puede entrar en el Euro porque no cumple el requisito de Maastricht, al soportar una deuda pública superior al máximo del 60% del PIB, que aunque ahora no lo cumple ninguno de los países de la Eurozona, y Grecia no lo cumplía ni tan solo cuando ingresó, es un requisito en teoría vigente y de cumplimiento obligatorio. Si optasen por su divisa propia, digamos la Libra Escocesa, tendría un estreno calamitoso con una fuerte devaluación respecto a la esterlina precisamente debido a la elevada deuda pública que soporta y la falta de registros previos. Parece ser que lo único que los británicos tienen claro es que no está claro. Por cierto, como podéis ver en la foto algunos escoceses extremadamente optimistas ya han diseñado los billetes de la Libra escocesa.

SCOTS POUND

Si aprovechamos la seriedad británica para intentar aclararnos en medio del cachondeo español, y traducimos no solo el idioma del informe sino también la aplicación de sus conclusiones al caso Catalunya-España, quizás podría obviarse el problema de la moneda manteniéndose Catalunya dentro de la U.E. y el Euro, pero el tema de la deuda tendría la misma gravedad que en el caso escocés. Por un lado Catalunya ya soporta por sí misma una deuda que asciende a más de 40.000 millones de Euros y subiendo, y por otro lado el panorama que he descrito para Escocia sería el resultante de una secesión basada en acuerdos civilizados que no creo que se diesen en nuestro caso, ni tan solo en una eventual independencia conseguida por procedimientos legales, y vistas las inmensas barbaridades que se cometen con absoluta naturalidad en este país, el resultado en cuanto a la deuda sería probablemente desastroso para los secesionistas e igual o peor para los que se quedan.

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