SOCIEDAD CIVIL MENTIROSA.

He repetido hasta la saciedad que no soy independentista y que prefiero que el problema que el neofranquismo ha creado en Catalunya se solucione sin roturas ni destrozos y por lo tanto no tengo absolutamente nada contra los que argumentan en contrario del independentismo, pero una cosa es argumentar y otra engañar y tergiversar. Los, por desgracia, muchos que creen que inventándose burradas o creando, por ejemplo, una nueva forma de manipular las balanzas fiscales, defienden la integridad territorial se equivocan totalmente porque lo único que hacen es el ridículo, aumentan la fama de total falta de seriedad que tiene este país desde hace siglos y que últimamente en vez de disminuir aumenta, y refuerzan y hacen crecer el independentismo, aunque es probable que mucho neofranquista en el resto de España les preste su apoyo entusiasta porque creen que los problemas del Imperio siempre deben solucionarse a hostias, reales o, si hace falta, inventadas.

La plataforma antisoberanista Sociedad Civil Catalana (SCC) ha publicado un informe en que desmiente la cifra dada por la ANC y la Generalitat sobre el número de manifestantes que formaron la Vía Catalana el 11 de Septiembre del año pasado, que fue de 1.600.000, y la reducen a 793.683. El informe es muy duro con las instituciones que dieron la cifra, a las que acusa de falsear la información y manipular los datos para engañarnos a todos haciéndonos creer que el independentismo es mucho más fuerte de lo que es en realidad.

Lo curioso del caso es que los grandes manipuladores son los de SCC, ¡y de qué manera!. Según ellos han seguido un método científico usando la Gigafoto que ha publicado la ANC en su página web. Un equipo de 20 personas ha ido contando durante 3 meses las personas que figuraban en las 107.038 fotos hasta llegar a la cifra indicada a lo que añadieron que un 16% eran niños (y dale con la obsesión por los niños, como si en las manifestaciones nacional-católicas de la Plaza de Colón de Madrid no hubiese niños). Un profesor de la Universidad de Barcelona, Josep María Oller, verificó entonces la fiabilidad del cálculo comprobando un 5% de las fotos decididas al azar, y certificó que el margen de error está entre 2.500 y 16.000 personas. Todo muy serio y muy científico, pero solo hacen falta cuatro fotos y tres números para darse cuenta de que todo es un engaño. Por cierto, vaya semanita universitaria, un profesor se presta a tergiversar las balanzas fiscales y otro certifica una tomadura de pelo.

En primer lugar, si la Vía Catalana tuvo una extensión aproximada de 400 kilómetros (en realidad fueron más porque traspasó de largo las fronteras tanto del norte como del sur), quiere decir que la SCC calcula que habían solo 1,98 personas por metro lineal de la Vía. Ahora mirad las fotos que vienen a continuación. La primera corresponde a la entrada en Figueras desde Francia, la segunda al Arco de Bará en Tarragona, la tercera al límite de Catalunya con la Comunidad Valenciana, y la cuarta y la quinta corresponden a la Rambla y el Paseo de Gracia en Barcelona.

Haciendo clic en la foto aumentará de tamaño.

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¿Os parece que en estas fotos hay solo 1,98 personas por metro lineal?. No creo que las 1,98 personas se cumpliesen en ni en un solo metro lineal de la Vía Catalana. Solo en el centro de Barcelona formaron la Vía Catalana más personas que la mitad de lo que calcula SCC para todo el recorrido. Viendo las fotos de las Ramblas y del Paseo de Gracia os podéis imaginar cómo estaba la Plaza de Cataluña, que se encuentra entre las dos, no cabía una aguja más. Ahora mirad la última foto. Está tomada en la Plaza Catalunya y corresponde a la manifestación del 12 de Octubre del mismo año, un mes y un día después de la Vía Catalana. Está claro que la Plaza está llena, pero no a rebosar, hay algunos claros. La manifestación fue organizada por una plataforma precursora de SCC, que estimó la participación en 160.000 personas. Es curioso lo flexibles que son las varas de medir de SCC y similares, y como cambian según lo que calculan.

Hay otra cifra que demuestra además que los neofranquistas son menos serios y más estúpidos que los soviéticos. En 1989 se formó una cadena humana en las tres repúblicas bálticas que entonces formaban parte de la URSS, para exigir su independencia, y el régimen comunista reconoció que se había formado a lo largo de 600 kilómetros con 1.500.000 personas, a pesar de la represión que ejerció la policía de una Unión Soviética en descomposición, que ya solo duraría poco más de un año. Bien, pues resulta que una cadena humana que se formó bajo represión e intimidación policial de una dictadura, alcanzó una proporción de 2,5 personas por metro lineal, más alta que la Vía Catalana de la que existen profusión de documentos gráficos que demuestran que fue multitudinaria. ¡De risa!.

Es probable que el cálculo de la SCC fuese correcto si su objetivo hubiese sido establecer el número mínimo de personas necesario para cerrar la cadena humana de Le Perthus a Vinaros. Eso hubiese sido muy serio pero no les habría dado pie a insultar a la Generalitat, que en realidad era el verdadero objetivo del ejercicio.

Nunca entenderé esta obsesión de los que llamo neofranquistas en tergiversar, doblar, forzar, manipular, modificar, etc. la realidad, hasta conseguir configurarla como ellos quieren, y usar tamaña estupidez para luchar contra el independentismo, junto con un ataque sin tregua, caótico, desordenado, que solo persigue golpear siempre, en todo lugar y en toda ocasión, con la máxima dureza a personas, hechos o incluso cosas que huelan, aunque sea ligeramente a soberanistas, cuando la única forma eficaz de hacerlo es la británica, la inteligente, que consiste en primero identificar y después modificar e incluso anular las razones que provocan el independentismo, y negociar una salida. Los británicos van a tener su problema solucionado en unos meses, mientras el nuestro, si no cambian las cosas, empeorará cada vez más hasta perjudicarnos muy seriamente a todos, y encima entonces toda la culpa será de los catalanes.

La confesión de Jordi Pujol no me extraña, aunque si me extrañan varias cosas de ella. Adjunto una nota que publiqué hace cosa de un año, el 29 de Julio 2013, con el título JORDI PUJOL, EL MITO, en la que explico mi mala opinión sobre el personaje y su especial relación con la corrupción y los corruptos. Las cosas que me extrañan tienen que ver con que no me creo que le haya dado un ataque súbito de honestidad y su familia haya tardado 34 años en regularizar sus 4 millones en Andorra porque se les olvidó, sino que se debe haber visto forzado a hacerlo por algún factor externo. Por cierto, cuando estaba en banca, más de un defraudador experto me había dicho que Andorra era uno de los peores lugares para esconderle cuentas a Hacienda porque, aunque, si las sabían, no me dieron nunca las razones, el número de defraudadores pillados era elevado. Me da la impresión que dentro de poco la única forma segura de aprovechar los paraísos fiscales será irse a residir en ellos.

JORDI PUJOL, EL MITO.

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