SUICIDIO OCCIDENTAL II.

En mi anterior nota del mismo título me refería al suicidio que para Occidente supone el tomarse a la ligera el Estado Islámico, pero desgraciadamente los yihadistas no son la única amenaza ni la más importante porque esta la tenemos en nuestra propia casa en forma de un sistema al que, financieros codiciosos, buenistas idiotas, políticos corruptos, medios de información transformados en mecanismos de activación de un marketing que está alcanzando increíbles niveles en control de masas, y la paulatina destrucción de cualquier elemento que se considere pauta social de actuación, nos están transformando en una olla de grillos histéricos.

En mi opinión nos estamos suicidando básicamente con tres armas. Primero el sistema económico, desde que una pandilla de irresponsables se cargaron un sistema capitalista que funcionaba razonablemente bien en base a los acuerdos de Bretton Woods de 1944, cuando la II Guerra Mundial se acababa, que eran el fundamento del sistema financiero de todo el mundo, que habían ido evolucionando y modificándose, que imponían la austeridad porque la normativa impedía la barbaridad y el despilfarro privado o público, y aunque no exento de crisis económicas periódicas, era la garantía de que no ocurriría otro 1929, pero un grupo de iluminados y codiciosos agentes ansiosos de poder usar el sistema financiero para sus estafas legales, dijeron que esto de las normas es un atraso y ¡hala! todo el mundo a hacer lo que le venga en gana en economía y finanzas, hasta que nos llevaron a la situación actual con la más profunda, grave y larga crisis económico-financiera desde Bretton Woods, que además se repetirá  y repetirá hasta que a alguien se le ocurra la brillante idea de reinstaurar algo parecido al antiguo sistema financiero, mientras nos acercan cada día más a estructuras sociales medievales con los gestores de multinacionales, de dimensiones y poder cada vez mayores, en el papel de señores feudales.

La segunda arma es la mala aplicación de los Derechos Humanos. El gran éxito y a la vez fracaso del siglo XX, el elemento fundamental para proteger al pueblo llano del abuso de poder, pero que ha fracasado en todas partes. Ha fracasado en los países donde no se aplican por razones obvias, pero también lo han hecho donde están vigentes porque los legisladores que los aplicaron, en especial en USA y de allí a casi todo el mundo, inventaron el Derecho Absoluto, es decir el derecho que no tiene contrapartida en forma de obligación alguna, y por esta sola razón los Derechos Humanos han tenido un éxito discreto en cuanto a proteger a la ciudadanía de los abusos del poder, pero han tenido un inmenso y espectacular éxito en la protección de delincuentes incluso contra la propia ciudadanía, hasta conseguir diluir la fuerza de la Justicia llegando al punto que cualquiera con un buen fajo de billetes de cualquier procedencia puede pagarse un excelente abogado que le evite problemas. Cada vez estoy más convencido del comentario que he repetido varias veces y que leí en el libro de Misha Glenny acerca de la mafia en el mundo que aventura que a finales de los sesenta las mafias norteamericanas se trasladaron de Chicago a Washington y sustituyeron sus matones por los mejores abogados del país.

La tercera arma son los medios de comunicación y el marketing, a los que todavía les falta mucho para llegar al nivel de “1984” de George Orwell, pero que todo se andará, porque la masa humana cada vez es más maleable, la realidad más fácil de ocultar, y casos como el de Snowden no solo no son contradictorios con lo que estoy diciendo sino una clara confirmación, porque todas sus filtraciones son chorradas que o se sabían o se sospechaban, y en sus informes ni se menciona uno solo de los grandes enigmas de la política internacional de los últimos treinta años.

En una nota que mandé poco antes de abrir el blog expliqué que en Los Angeles conocí en un barco en el que íbamos a bucear a Arno Martini, súper experto en Marketing que era cliente del banco en que yo estaba. Arno comentaba con frecuencia los entresijos de su profesión y uno de los comentarios que de una forma u otra, y con más o menos énfasis, más repetía es que no hay mejor audiencia para una fantástica campaña de marketing que la más ignorante y estúpida posible. Con frecuencia grandes campañas de marketing y publicidad me traen a la memoria el comentario de Arno. Hace poco una escena no solo me lo ha recordado sino que en mi opinión constituye un ejemplo claro del tipo de audiencia que para Arno era perfecta. En la entrega de premios de MTV Video Music, una de las premiadas, Miley Cyrus, mandó a recoger el premio a un sin techo mientras ella miraba la escena emocionada y con lágrimas en los ojos. Una de las razones por las que me gusta la música sinfónica es que sus intérpretes no hacen el burro y no me toman por gilipollas.

Hace un montón de años, hacia los 80, en Camerún fui testigo distante pero cierto de una gran demostración de hipocresía y de la estupidez a la que me refiero. Estaba en casa de mi amigo Polycarpe en Logbicoy a unos 150 kilómetros en línea recta al norte de Douala, el puerto más importante del país, y Poly me contó que en Yaoundé, la capital, se encontraba una cantante pop norteamericana llamada Cyndi nosequé (he buscado en Internet y podría ser que hubiese sido una tal Cyndi Louper) que había llegado exclusivamente para desplazarse en helicóptero al extremo norte del país donde debido a la sequia había problemas de hambre, para al llegar echarse un poco de polvo por encima para que parezca que lleva días con la pobre gente, y hacerse un sinfín de fotos besando y abrazándose con cara solidaria a unos niños famélicos para regresar inmediatamente al helicóptero, a Yaounde y a USA. Resultaba que para alcanzar el norte desértico y llano del país el helicóptero tenía que sobrevolar el elevadísimo altiplano central donde por razones de tráfico aéreo no podía sobrepasar los 1000 pies de altura y coincidían las fechas con un período de muy pocos días al año en que para proteger la cosecha de creo recordar que era el té, se desaconsejan los vuelos de helicóptero a baja altura y les pidieron que diesen un rodeo que suponía cerca de 100 millas adicionales de vuelo. Como que la señora tenía el tiempo justo para tomarse las fotos no les hicieron ni caso y sobrevolaron la cosecha aunque afortunadamente no ocurrió nada grave, pero si hubiese ocurrido se habría dañado parte de la cosecha de que dependen cientos de familias para ir a dar besitos que den la impresión que la señora se preocupa por la humanidad. Hubo un cierto cabreo en el país pero a la señora y sus agentes la audiencia del Camerún les importaba un bledo. Lo de Miley Cyrus, la chica que empezó como Hana Montana cantando canciones para niños idiotas y ahora se dedica a lucir ropa interior sexi con posturitas eróticas mientras hace ver que canta, viene a ser lo mismo que lo del helicóptero del Camerún. Según he leído en varios periódicos la propia Miley efectuó varias visitas de solidaridad a residencias para los sin techo, y en una de ellas se encontró por casualidad con el que se llevó al show, aunque la realidad debe ser que de solidaridad nada de nada y de casualidad menos todavía, buscaron en varias residencias a quien encajase con el tipo que buscaban y cuando lo encontraron se pasaron varias semanas preparándolo e instruyéndolo para la gala de MTV, mientras Miley ensayaba lo de las lágrimas y la cara de profundo sentimiento. Por supuesto que hay famosos que realizan acciones solidarias (por casualidad yo me he enterado de más de un caso cuando pasando por delante o visitando una institución social o cultural me he enterado de que estaba financiada por algún famoso),  pero los que se toman en serio la solidaridad no le dan publicidad ni la utilizan para venderse. A veces he pensado: como puede ser que nunca ningún periodista haya denunciado un montaje como el de la cantante del Camerún, que los hay por docenas cada año, pero la respuesta es fácil: El negocio es el negocio.

Si a lo dicho hasta ahora le añadimos la inmensa estupidez europea que, entre otras cosas, ha provocado lo que ya es la guerra de Ucrania, es para añadir apaga y vámonos.

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