LA LOCA DE BERLIN.

Después del fracaso del actual gobierno griego en la elección del nuevo Presidente por el Parlamento, el próximo 25 de Enero se celebran elecciones generales en Grecia y es muy probable que las gane Syriza, el partido de izquierdas de características parecidas a Podemos, que ya ha advertido que va a cancelar la aplicación de lo que yo llamo las medidas estúpidas impuestas por la U.E. y a renegociar la deuda externa, lo que probablemente cause otra crisis de la U.E. y la Eurozona.

La culpa de que Grecia esté en esta situación igual o peor que la del 2010 cuando empezó la crisis de la deuda no es solo de los griegos, sino sobre todo de la Führer Merkel y de los tontitos de la U.E.. Desde el mismo día de 2010 en que se anunció el rescate de Grecia estoy diciendo que se tenía que haber declarado la quiebra del país e iniciado una dura y traumática negociación para dar solución no solo a la deuda griega sino a su pertenencia a la U.E. y la Eurozona, y una muchedumbre de expertos decían y dicen exactamente lo mismo. De hecho los únicos que defendían el rescate era el grupo de economistas que para desgracia de Europa asesoran a la Loca de Berlín y esta sigue sus estúpidos consejos, inmediatamente obedecidos por los tontitos de Bruselas.

De haberse declarado la quiebra de Grecia, tanto el país como la U.E. y la Eurozona habrían pasado unos meses traumáticos y se habría iniciado una época de duras reformas y transformaciones, en cualquier caso nada peor que lo que ya han pasado, pero como siempre ha ocurrido en estos casos, poco a poco hubiésemos ido viendo luz al final del túnel y finalmente habríamos salido de él. Pero por culpa del rescate griego y las normas estúpidas que la caterva de economistas de la Loca de Berlín impusieron a la U.E., que no tenían por objetivo sacarnos cuanto antes de la crisis sino limitar los déficits presupuestarios, que nadie sabe porqué y en plena crisis para ellos era lo más importante, a pesar del inmenso sacrificio de los griegos, hoy están igual o peor que al principio de la crisis y la U.E. ha padecido una crisis bastante más larga que el resto del mundo, que además ha acabado en situación de estancamiento del que va a costar salir, sobre todo si alguien no manda a paseo a la Loca de Berlín. Cuando se inició la crisis de la Deuda en 2010 dije que Merkel y su equipo económico habían inventado un nuevo método para cobrar deuda soberana, que consiste en arruinar de forma total y definitiva al país deudor.

Imaginaros que sois griegos, que hace años os quedasteis sin trabajo y vivís en la miseria cotidiana, o tenéis la suerte de tener un empleo o un negocio, pero que os proporciona solo algo más de la mitad de la capacidad adquisitiva que teníais en 2010, que veis cada día que las cosas no mejoran sino que van empeorando y diariamente desaparecen servicios públicos y empleos, que todo el país se deteriora diariamente, desde los edificios a las personas, que alguno de vuestros conocidos se ha suicidado porque no ha soportado la desgracia que le ha caído encima, que los políticos, financieros y VIP’s que tienen la mayor responsabilidad del hundimiento del país están en su casa sin estrecheces y ni uno solo ha acabado en la cárcel. ¿A quien votaríais el próximo 25 de Enero?, ¿a los que quieren mantener la misma estupidez colectiva o a los que quieren mandar el tablero a paseo y empezar la partida de nuevo?.

Si yo fuese griego probablemente pensaría que lo mejor es que Syriza gane las elecciones pero que no obtengan la mayoría absoluta ni coaligados con partidos menores de la misma ideología, para que de esta forma tengan que negociar sus cambios y no les quede más remedio que hacerlos de manera moderada, pero seguro que lo último que querría es que acabasen decidiendo de nuevo los partidos conservadores dominados por Merkel-U.E., y que se mantenga la actual y desastrosa situación de Grecia controlada por los tecnócratas europeos de la Catastroika que han demostrado más que sobradamente que no solo no son capaces de solucionar los problemas sino que los empeoran.

Para convencerse de que la situación de Grecia es igual o peor que al principio de la crisis solo se ha de leer, si ni tan solo analizar, las cifras de la deuda pública, que constituyen la base del problema. En el año 2010 la deuda pública griega era de 329.514 millones de €, al final del 2011, ya en pleno rescate, era de 355.141 millones de €, y a pesar que en febrero 2012 para ayudar a la recuperación se condonó (perdonó o canceló) deuda griega por valor de 100.000 millones de €, a fin del 2014, y a pesar de que en este año se ha reducido en una cifra insignificante, todavía es de 318.000 millones de €. Brillante ¿verdad?. Este brillante resultado se ha obtenido gracias al inmenso sacrificio del pueblo llano griego a lo largo de cuatro interminables años.

Y sin embargo, y en un ejemplo más de arrogancia y estupidez, el mensaje de cara a las elecciones que se emite desde Berlín y Bruselas es que sea quien sea que salga elegido está obligado a continuar las reformas y mantener la austeridad sobre todas las cosas, caiga quien caiga. Afortunadamente Mario Draghi del BCE es, como siempre, el contrapunto inteligente a la Loca de Berlín, al decir que ha llegado la hora de escuchar el pueblo griego y actuar.

Lo curiosos del caso es que la propia Alemania se está resintiendo de la aplicación de las medidas estúpidas, lo que viene a demostrar por enésima vez que son realmente estúpidas. Las inversiones públicas y privadas han caído a la mitad desde el 2006, lo que de momento no tiene un efecto inmediato sobre la economía alemana, pero que sin duda supone más empobrecimiento en un futuro cercano, y por falta de mantenimiento las excelentes infraestructuras alemanas se están deteriorando, sus fantásticas autopistas tienen algunos baches, edificios públicos desconchados y con grietas y algunas líneas férreas han tenido que reducir el tráfico y la velocidad máxima. Curiosa una U.E. cuya estupidez consigue que se deteriore el país con mejores infraestructuras de la Unión, mientras el mayor desastre del continente en infraestructuras, España, donde da toda la impresión que las decisiones sobre infraestructuras las toma el más tonto del pueblo, que tiene dejada y abandonada la línea que genera más riqueza para el país, el Corredor Mediterráneo, mientras sigue en sus trece de construir donde menos hace falta y menos razones económicas lo apoyan, sigue lanzando líneas AVE a ninguna parte siempre que su origen sea Madrid y defiende todavía una alternativa al Corredor Mediterráneo en que las exportaciones darían un rodeo que puede llegar a los 600 kilómetros para pasar por Madrid y un túnel a construir en los Pirineos centrales que hasta los faraones lo habrían desechado por antieconómico, sigue cometiendo las barbaridades que quiere, y al tonto del pueblo que decide esas barbaridades nadie de la U.E. le ha dicho nunca nada.

Siempre he dicho que no estoy en contra de la austeridad, más bien la considero imprescindible, pero si estoy en total desacuerdo con unas medidas que la tienen como único objetivo, sin ninguna consideración a otras variables económicas que nos pueden hundir, y de hecho nos están hundiendo, mientras estamos obsesionados con la austeridad.

La Loca de Berlín, la caterva de economistas del mismo tipo mental que la asesoran, y los tontitos de Bruselas que se dejan llevar por la Loca, parecen convencidos de que unas medidas que fueron muy eficaces en los 90 y consiguieron solucionar el problema financiero causado por el coste de la reunificación de Alemania, van a funcionar exactamente igual de bien y con el mismo éxito en otros países y en la propia Alemania en circunstancias no ya distintas sino totalmente contrapuestas, en plena crisis. Y están convencidos de esta estupidez a pesar de que todo el mundo que sabe algo de economía les está diciendo que están cometiendo un suicidio.

La verdad, creía que los alemanes eran muy inteligentes, pero parecen haber muchas excepciones a dicha inteligencia, que son millones de alemanes encabezados por la Loca de Berlín por la que votan, que por otro lado si tiene una característica claramente alemana: la tozudez, porque está claro que no va a parar hasta obtener algún resultado, por más años que tarde en conseguirlo y aunque se quede sola.

A los catalanes nos queda una remota esperanza: que Catalunya declare unilateralmente su independencia, nos echen de la U.E., podamos olvidarnos de los tontitos de Bruselas y de la Loca de Berlín y podamos gestionar nuestra economía con austeridad, pero de manera inteligente, y a poder ser, tanto si somos independientes como españoles, con los corruptos, sean del color que sean, en su sitio: la cárcel.

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