OTRO DE LEANDRE

Al llegar a casa el marido se encuentra a su esposa sollozando.

Entre lágrimas le explica “Ha sido el farmacéutico. Esta mañana me ha insultado gravemente por teléfono. He tenido que llamar muchas veces antes de que se haya dignado contestar al teléfono”.

Inmediatamente el marido se monta en el coche y se va a la farmacia a vérselas con el farmacéutico y pedirle una explicación.

Antes de que haya dicho más de dos palabras el farmacéutico le explica, “Espere un momento, espere a oír mi versión. Esta mañana el despertador no me funcionó, y me levanté tarde. Salí de casa sin desayunar y me fui para el coche, pero me di cuenta de que había cerrado la puerta de mi casa con las llaves de casa y las de coche dentro y tuve que romper una ventana para recuperar mis llaves. Entonces, como que circulaba demasiado rápido fui multado por exceso de velocidad. Más adelante, a unas tres manzanas de la tiendo, tuve un reventón”.

“Cuando finalmente llegué a la tienda resultó que un montón de gente esperaba a que abriese la farmacia. Abrí y empecé a despachar a los que se esperaban, mientras el maldito teléfono sonaba todo el rato”.

Y continuó “Entonces, al abrir un cilindro de monedas de 10 céntimos, al golpearlo contra la caja registradora las monedas cayeron y se desparramaron por el suelo. Tuve que ponerme de rodillas al suelo para recogerlas, mientras seguía sonando el teléfono. Cuando me incorporé me di con la cabeza contra la caja registradora abierta, tambaleándome golpee contra un aparador lleno de botellas de perfume y varias cayeron al suelo y se rompieron”

“Mientras el teléfono había estado sonando sin parar, y finalmente pude contestar. Era su esposa. Quería saber cómo se usa el termómetro rectal”.

“¡¡Y le juro que lo único que hice fue explicárselo!!”.

 

 

Upon arriving home, a husband was met at the door by his sobbing wife.
Tearfully she explained, «It’s the pharmacist.  He insulted me terribly this morning on the phone.  I had to call multiple times before he would even answer the phone.»
Immediately, the husband drove down town to confront the chemist, and demand an apology.
Before he could say more than a word or two, the chemist told him, «Now, just a minute, listen to my side of it.  This morning the alarm failed to go off, so I was late getting up. I went without breakfast and hurried out to the car, just to realise that I’d locked the house with both house and car keys inside and had to break a window to get my keys. «Then, driving a little too fast, I got a speeding ticket. Later, when I was about three blocks from the store, I had a flat tyre. »
«When I finally got to the store a bunch of people were waiting for me to open up.  I got the store opened and started waiting on these people, all the time the darn phone was ringing.»
He continued, «Then I had to break a roll of 10p coins against the cash register drawer to make change, and they spilled all over the floor.  I had to get down on my hands and knees to pick up the coins and the phone was still ringing.  When I came up I cracked my head on the open cash drawer, which made me stagger back against a showcase with a bunch of perfume bottles on it.  Half of them hit the floor and broke.»
«Meanwhile, the phone is still ringing with no let up, and I finally got back to answer it.  It was your wife. She wanted to know how to use a Rectal thermometer.»
«And believe me Mr, as God is my witness, all I did was tell her.»

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