CABREO MAYUSCULO.

El cabreo mayúsculo al que me refiero lo llevo desde hace varios días, y por varias razones.

En primer lugar por el accidente de los tres espeleólogos españoles en que tanto el gobierno marroquí como el español han demostrado estar formados por asnos y mulas irresponsables.

Que Marruecos no disponga de los equipos de rescate necesarios para cualquier eventualidad es comprensible, aunque también es cierto que si la mitad del dinero que despilfarra su familia real se dedicase a la ciudadanía sus servicios mejorarían horrores.

Pero lo que no tiene ni justificación ni perdón es que los equipos españoles, formados por voluntarios, que de inmediato se desplazaron a Marruecos para colaborar con el recate estuviesen casi tres días retenidos en la frontera, y tampoco tiene ni justificación ni perdón que nuestro Ministro de Exteriores no provocase un gravísimo conflicto por esta razón e hiciese lo indecible para que el equipo español de rescate pudiese llegar cuanto antes al lugar del accidente, pero lo que ya es insoportable es que el inútil que tenemos por Presidente del gobierno, en una de esas entrevistas a medida del entrevistado en Radio Nacional el pasado lunes, seis días después del accidente, cuando eran ya dos los espeleólogos muertos, alabase el “gran esfuerzo, la buena voluntad y el afán de colaboración” (palabras textuales) de los marroquíes. Esto ya no es el cinismo mentiroso de nivel máximo al que nos tiene acostumbrados, sino algo que no defino porque no he encontrado un calificativo lo suficientemente insultante.  Este señor no para de demostrar que los ciudadanos de este país, y el propio país, le importan un bledo. La realidad es que su gobierno ha actuado una vez más de manera ineficaz, inútil, inoperante y sumamente irresponsable.

En los años en que estuve dando tumbos por el mundo aprendí que desgraciado el pobre españolito que necesita que sus gobernantes le rescaten de una situación de riesgo, porque si le ocurre en España podrá confiar en organizaciones y asociaciones no gubernamentales, pero si es fuera de España seguro que muere, es encarcelado, ejecutado o cualquier otra desgracia, sin que ni un solo político, diplomático o alto funcionario haya movido un dedo para salvarlo, y por supuesto, el triste final no habrá sido culpa de nadie. Y encima con frecuencia nos engañan para que nos creamos que se ha hecho algo. Cuando el cónsul español en Boston cerró la puerta en las narices a los afectados por el atentado del maratón, el actual Ministro de Exteriores, García Margallo manifestó pomposamente a los medios que el cónsul sería duramente sancionado, pero cuando se cumplen dos años exactamente del atentado, el maldito cónsul sigue su carrera diplomática como si nada, y como buen alto funcionario sigue al servicio de todos los españoles, cobrando del bolsillo de todos los españoles, y para desgracia de todos los españoles.

La segunda razón para mi cabreo es una noticia aparecida justo antes del puente de Semana Santa, y que pasó desapercibida, porque solo la publicaron el Diario de Tarragona y una nota cortísima en La Vanguardia. Bergé Marítima, compañía perteneciente a un importante grupo empresarial vasco que contrata la distribución de vehículos para el mercado internacional y que opera desde todos los puertos españoles, no ha podido ni tan solo competir para conseguir un contrato con Daimler-Benz para la distribución de más de 200.000 vehículos anuales transportados desde el centro de Europa en ferrocarril hasta puertos del Mediterráneo y de allí en barco hasta Oriente Medio. Al parecer Bergé planteó tres alternativas: Barcelona, Tarragona y Valencia, pero finalmente Daimler se decidió por un puerto italiano y otro esloveno porque ninguno de los tres puertos que ofrecía Bergé tiene todavía acceso ferroviario con ancho de vía europeo, y además, el actual corredor mediterráneo, al menos en su primer tramo en Catalunya está en un estado tan calamitoso que los trenes de mercancías que circulan con la longitud máxima permitida en la red europea, al pasar la frontera deben partir el convoy en al menos dos partes porque el tramo catalán está en tan deplorable estado que no puede soportar los largos convoyes que son normales en la red europea. Esto solo ocurre en el actual corredor mediterráneo y en el tramo del norte de Catalunya, porque el acceso a la red española por Irún no supone problema alguno. El actual corredor mediterráneo está hecho un desastre y el nuevo avanza a paso de tortuga porque está ya archidemostrado que la intención del gobierno central es conseguir dejarlo como está, a pesar que mientras no mejore los puertos españoles del Mediterráneo estarán perdiendo la carrera para posicionarse de cara al creciente tráfico de mercancías entre el centro de Europa y Oriente Medio y el Canal de Suez, y mientras esto ocurre los asnos idiotas de Madrid se gastan miles de millones en construir AVE’s para transportar desde Madrid a cualquier parte trenes con un número de viajeros que cabrían en un solo autobús y sobraría espacio. ¿A quien le extraña que haya un montón de gente que lo quiera mandar todo a paseo en este país?.

Lo que colmó el vaso de mi cabreo fue el catastrófico actual Ministro del Interior, que no ha parado de rebuznar desde que, desgraciadamente para nosotros, fue nombrado para el cargo, que aprovecha que los Mossos desmantelaron otra organización yihadista, y en vez de felicitarlos por su repetida eficacia contra el terrorismo y su buena coordinación con Policía Nacional y Guardia Civil, acusa nuevamente a Nous Catalans de integrar a musulmanes yihadistas en el independentismo catalán. Esto ya sobrepasa las demostraciones de estupidez profunda que hasta la fecha nos había regalado el señor Ministro, sino que demuestra inconsciencia e inmoralidad, porque este señor es de los católicos, apostólicos, romanos y franquistas que cumplen a rajatabla, y exigen el cumplimiento del sexto mandamiento, pero con la mayor parte de los mandamientos restantes se ponen las botas. Hace más de diez años conocí a una familia musulmana paquistaní que tenía un restaurante en Gracia con el nombre de su ciudad de origen, Lahore, que estaba muy cerca de nuestra farmacia, y como que nos gusta la comida indo-pakistaní lo visitábamos con frecuencia hasta que se jubilaron hace poco más de un año y vendieron el local. El propietario era miembro de Nous Catalans, y como que el tema me interesa hablaba con él a menudo sobre sus actividades. El comentario de nuestro desastre de Ministro no solo es inmoral y sumamente injusto sino total y absolutamente erróneo, algo así como acusar al Vaticano de promover la pornografía. El objetivo de Nous Catalans es precisamente ayudar en la integración a inmigrantes extranjeros que se instalan en Catalunya, y en el caso de los musulmanes lo hacen además poniendo todo el énfasis posible en educar, orientar e instruirles en el laicismo, el planteo moderado y personal del hecho religioso como lo entendemos en Europa, y en rechazar el Islam radical, y el pakistaní que me lo contó jamás mencionó ni el independentismo ni tan solo el nacionalismo catalán, y encima estaba muy orgulloso y satisfecho de que su hija veinteañera hubiese podido superar, sin abandonar su religión, el tremendo yugo que para la mujer supone el Islam pakistaní, porque vestía y se comportaba como una catalana más, trabajaba y estudiaba ingeniería técnica, y como él decía, hacía, luchaba y mejoraba mucho más que la gran mayoría de los chicos de su edad en Lahore. Lo que no sabía el pobre pakistaní es que unos años después un imbécil disfrazado de Ministro del Interior lo llamaría yihadista.

A pesar de la larga lista de burradas, rebuznos, filtraciones falsas, mentiras, acusaciones difamantes y todas las animaladas cometidas por el señor Fernández Díaz no será cesado, porque para ello se tiene que tomar una decisión para cesarlo y otra decisión para nombrar a su sustituto, y esas cosas Rajoy no las hace.
Gracias a Dios que los cuerpos de policía son de lo poco que funciona en este país, porque si dependiese de la gestión de este idiota tardaríamos muy poco en volar por los aires. Os adjunto un chiste sobre esta burrada ministerial que me ha mandado un buen amigo. El chiste tiene mucha gracia pero es un poco injusto porque los profundamente imbéciles no son los policías sino el señor Ministro.

En fin, una inmensa burrada más del montón de asnos idiotas que desde Madrid pretenden solucionar el problema de Catalunya a base de hostias, mentiras e insultos, y que la verdad me tienen más que harto porque no puedo entender que haya seres humanos tan descerebrados.

BURRODIAZ

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