BANANAS, BANANAS.

Hace tiempo que mantengo que España, al menos en cuanto a Administración Pública, Justicia, y funcionamiento en general de la cosa pública, es mucho peor que la peor república bananera, y los hechos no paran de confirmar que, al menos en esto, tengo razón.

El último capítulo de la parte conocida de la historia de Rodrigo Rato marca lo que creo que es el máximo que el país puede soportar sin reaccionar para al menos intentar sacar de nuestro sistema político a chorizos, vagos y maleantes.

Lo peor no ha sido la última bomba que ha estallado en el caso Rato, sino la actitud de la clase política en general, pero en especial y para sonrojarse por vergüenza ajena la actitud del PP. Muchos políticos han aprovechado la ocasión para insistir en la limpieza que debe llevarse a cabo, afirmando que ellos acabarán con la corrupción si llegan al poder, cuando no hacen nada contra sus propios corruptos, como Podemos que ni tan solo se han dignado aclarar las acusaciones, probablemente malintencionadas, de que han sido objeto, pero sobre todo el PSOE, que encima que gana unas elecciones en Andalucía a pesar del inmenso caso de los ERE sin que Susana Díaz haya hecho nada de lo que afirmó que haría, manteniendo en su puesto a todos los corruptos importantes, sino que, para demostrar su nulo talante contra la corrupción, coloca de Presidente del Parlamento Andaluz a Juan-Pablo Durán, que no solo formaba parte del Consejo de Administración del desastre de Cajasur, sino que fue sancionado con 68.000 € por su catastrófica gestión.

Y la actitud del PP es lo de siempre, lo que ya conocimos con Bárcenas, un tipo que pasaba por ahí y de paso robó y defraudó lo que quiso desde despachos del PP, con firma autorizada del PP y usando recursos del PP, pero que en el partido nadie le conoce ni tiene puñetera idea de lo que hacía. El trió de la bencina del PP se ha lucido una vez más, cada uno con su frase de máximo cinismo, Rajoy poniendo al PP como ejemplo de lucha contra la corrupción, caiga quien caiga, Sáenz de Santamaría diciendo que es un asunto privado del señor Rato, y Montoro repitiendo el chiste malo más usado por los cínicos peperos: que para Hacienda todos los españoles somos iguales. De Cospedal no vale la pena preocuparse porque siempre que habla pega bocinazos.

Creo que es conveniente repasar el historial del que fue calificado y vitoreado por el PP, desde Aznar hasta el último mono, como el mayor genio de toda la historia de la economía española. En primer lugar Caja Madrid-Bankia, que se hundió a costa del bolsillo de todos los españoles por la catastrófica gestión de Blesa y Rato, dos íntimos amigos de la infancia de Aznar, y porque era el banco particular del PP a la orden de Aznar, Aguirre y el palco del Bernabéu, en segundo lugar la emisión de preferentes estafadoras, diseñadas de acuerdo con el BdE, Fernández Ordoñez, y el Gobierno Zapatero, Elena Salgado, para solucionar el problema de las Cajas (provocado por cierto por una Ley de Rato que dio entrada en la gestión de las Cajas a lo mejor y más granado de cada casa política) inyectándoles fondos de pequeños ahorradores obtenidos mediante el viejo truco de la estafa, en tercer lugar otra inmensa estafa con la salida a Bolsa de Bankia, en relación con la cual el Juez de turno, después de pedir un montón de informes, todavía se está pensando si declarar 300 millones de beneficio cuando en realidad se deberían haber mostrado perdidas por 3.000 millones, algo que se supo sin lugar a dudas algunos meses después de la salida a bolsa, es una estafa. Por si no fuese suficiente y en cuarto lugar resulta que Rato autorizó y disfruto como nadie de la orgía financiera de las tarjetas opacas de Bankia, también, como está siempre mandado, a costa de los españolitos, y finalmente la bomba que estalló esta semana. Por cualquiera de estos escándalos y en un país serio y civilizado, el señor Rato, acompañado de Blesa, Fernández Ordoñez, Salgado y algunos más haría mucho tiempo que estarían en la cárcel y les faltarían muchos para salir, aparte que al menos por la salida a Bolsa le habría caído a Rato una sanción aplicada por los organismos de control de los mercados financieros, que después de pagarla solo le quedarían inmensas deudas. Y como guinda del pestilente pastel resulta que el señor Rato se acogió a la amnistía fiscal del 2012 para regularizar fondos de dudosa procedencia.

Es increíble que Rajoy alardee de lucha contra la corrupción cuando Hacienda ha tomado medidas solo al destaparse la quinta chorizada conocida del señor Rato, increíble que la vicepresidenta diga que es un asunto particular cuando es difícil encontrar a algún miembro importante del PP que no esté manchado por su relación con Rato, e increíble el sobado “la justicia es igual para todos” del señor Montoro, cuando Hacienda ha dispuesto de dos buenos años para investigar lo declarado por Rato en la amnistía, el señor Montoro nunca informó que nada menos que un ex vicepresidente se había acogido a la amnistía, y es absolutamente seguro que si las filtraciones no hubiesen llegado por accidente a medios de comunicación no cavernarios ni nos hubiésemos enterado del asunto de las tarjetas opacas ni Hacienda habría movido ni un dedo contra Rato, y si Montoro hubiese reaccionado en este caso como con los Pujol y Monedero, en este momento Rato estaría siendo protegido por el ejército para evitar que el populacho lo linchase.

Por cierto, aunque es seguro que no os va a ocurrir nunca, si alguna vez Hacienda detecta fondos oscuros o sospechosos de vuestra propiedad, no lo olvidéis, haced como  Pujol y Rato, decid que el origen del dinero es una herencia, vaya usted a saber de quién, dónde, cómo y cuándo.

Bajo mi óptica personal, este asunto, precedido por la multitud de casos anteriores, supone, o debería suponer, el colapso definitivo de varias cosas que algunos daban por seguras, en primer lugar la que decía que José María Aznar ha sido el mejor Presidente del gobierno, porque con lo que ahora se sabe, siendo el principal responsable de la burbuja inmobiliaria y del problema de Catalunya, con 12 de sus ministros procesados, y un largo etcétera, la única conclusión valida es que ha sido el más nefasto de los Presidentes del gobierno. Y la segunda de varias es que la superestructura social u Oligarquía que controla el país desde Madrid, llámese palco del Bernabéu, o como se la quiera llamar,  que nos vende una Democracia que no lo es y se ha cargado la división de poderes, es el principal problema de este país, y hasta que no nos la sacudamos de encima hay casos Rato para rato, y además problemas, estafas, irregularidades, delitos, chorizos, cinismo, latrocinios, y otro largo etc. de cosas desastrosas.

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