SOY ISLAMOFOBO.

Para mañana sábado 19 de Marzo está convocada una manifestación contra la islamofobia y en la forma en que la entienden los organizadores de la manifestación, no me queda otra alternativa que declararme islamófobo.

No odio al Islam ni a los musulmanes, tengo buenos amigos musulmanes, moderados por supuesto, y alguno incluso no practicante; en los setenta estuve viviendo más de dos años entre Alepo, Damasco y Beirut, leí el Corán en ingles, el original no el edulcorado, regalo de uno de mis amigos musulmanes, e incluso alguna Sunnah (Sunnahs y Hadiths son textos islámicos que se consideran complementarios del Corán), y no he participado nunca ni participaré en manifestación o protesta alguna contra el Islam. Pero soy islamofobo porque así me consideran los musulmanes radicales y aquellos que de alguna forma les apoyan.

Me consideran islamofobo porque aunque sea con una base consistente y basándome en los propios textos del Islam soy crítico con su religión, y lo soy además con mucha menos virulencia que cuando critico a la religión en que nací: el Cristianismo. La consideración de islamofobo a quien se limita a hacer una crítica del Islam se origina en el propio Corán cuando es utilizado como única Ley valida, como ocurre en los países donde impera el Islam radical, porque el Corán considera que cualquier crítica, aun la más simple, leve e insignificante sobre el Islam emitida por un infiel es digna del peor de los castigos, y por esta razón en los países bajo la Ley coránica se ha llegado a aplicar la pena de muerte a infieles “islamofobos”. Lo tremendo es que no musulmanes apliquen un criterio basado en ese principio coránico. Este peculiar criterio ha llegado incluso al cine. Al principio de “Alan Partridge: Alpha Papa”, recomendable película británica de 2013 sobre una emisora de radio, uno de los locutores veteranos le dice a un novato “Sobre el cristianismo puedes decir todas las barbaridades que quieras, sobre los judíos también, pero con el Islam ni se te ocurra meterte.”

De entrada tengo que decir que los musulmanes moderados que conozco son gente pacífica y civilizada a quienes no son de aplicación directa las críticas que hago a continuación.

El principal problema del Islam tiene que ver con la historia. Al final del siglo XIII, coincidiendo con el fin de las cruzadas, los oficiales otomanos de los ejércitos árabes llevaron a cabo un fácil, rápido y silencioso golpe de estado contra el decadente Califa y se inició el Imperio Otomano, que durante siglos aplicó el inmovilismo de la Ley Coránica a todo Oriente Medio. Mientras en el resto del mundo se descubría América y se producía la revolución francesa, en Oriente Medio bajo el Imperio Otomano pasó NADA de NADA, hasta su desaparición en 1917 al final de la Gran Guerra, y en consecuencia podría decirse que el Islam solo lleva apenas un siglo desde que salió de la Edad Media, y tal como hacían los cristianos en la antigüedad, muchos de ellos, los radicales, se toman sus textos sagrados al pie de la letra como base para cometer inmensas barbaridades en nombre de Dios.

Otro aspecto del Islam es su agresividad. Mahoma no era un carpintero como Jesucristo o un maestro sabio como Buda, sino un guerrero que se pasó la vida batallando para expandir el Islam, y esto se refleja en el Corán donde en demasiadas ocasiones se usa la palabra “matadlos” o similares referidas a los infieles. Es muy difícil, por no decir imposible encontrar un país donde un Islam mayoritario o muy numeroso haya convivido en paz durante largos períodos de tiempo con otras religiones.

¿Que es lo que critico del Islam?.

En primer lugar que, como quedó claro con el Imperio Otomano, de todas las grandes religiones es, de largo, la más inmovilista, la que mejor cumple el objetivo que nada cambie y todo siga igual.

Su agresividad, reflejo de dos mandatos del Corán: extender el Islam por todo el mundo por las buenas o por las malas, y que si el Islam pierde un territorio donde se aplicaba la Ley Coránica, ningún musulmán puede descansar hasta que lo hayan recuperado para el Islam.

El trato que da el Islam a los homosexuales, que pueden incluso ser condenados a muerte y el que da a la mujer, que aunque se refiere a múltiples aspectos, hay uno especialmente grave: si una mujer es atacada sexualmente e incluso violada, y el asunto es tratado según la Ley coránica, lo más probable es que se condene a la mujer por haber incitado al hombre que la atacó.

El trato que el Islam da al infiel viviendo bajo la Ley Coránica como ciudadano de quinta categoría, los “dhimis”, sin más derechos y propiedades que los que buenamente quiera darle en cada caso el Islam. También especialmente grave es el hecho que el testimonio de un infiel no tiene validez alguna en un juicio coránico, aunque las mujeres musulmanas lo tienen algo mejor porque se necesita el testimonio de cuatro mujeres para contrarrestar el de un solo hombre.

También considero muy criticable que muchos imanes insistan con sus fieles en que deben seguir las normas coránicas aunque vivan en países no islámicos como los europeos, y deben negarse a integrarse y hacer lo posible por no cumplir leyes y tradiciones que, como muchas de las occidentales, son contrarias al Corán. Afortunadamente el ser humano tiene una tendencia natural a adaptarse a su entorno y la mayor parte de dichas instrucciones no se cumplen, pero la difícil integración de los musulmanes en Europa sería mucho más fácil sin el Islam radical dando órdenes.

También tengo un reproche, que podría considerarse como una crítica, a los musulmanes moderados. Cuando se produce una acción del terrorismo islámico son muy pocos los musulmanes moderados que condenan el ataque y en cambio si se quejan de los resultados que el terrorismo tiene para su imagen y su aceptación en la sociedad europea, y algunos se inventan un Corán edulcorado, que incluye la falsedad de que el Islam prohíbe matar, lo cual es cierto, el Corán prohíbe matar…musulmanes, norma no aplicable a infieles, y a pesar de ello desde que murió Mahoma no han parado de matarse entre ellos. Los hay que llegan a afirmar que lo que hace el Estado Islámico es contrario al Islam, cuando están cumpliendo de forma exacta y literal lo que consideran instrucciones del Corán.

Los musulmanes y los que reparten títulos de islamofobo a diestro y siniestro pretenden luchar contra la lógica reacción negativa ante la agresividad terrorista del Islam radical culpando del problema a los que reaccionan negativamente al terrorismo y a los que hacemos la más mínima crítica al Islam, y para completar la barbaridad se inventan un Corán inexistente todo paz y bondad. Así no solucionarán jamás el problema porque desgraciadamente el terrorismo y organizaciones como el Estado Islámico van a continuar y con cada nueva acción la reacción de los europeos será más negativa para el Islam.

Lo que en mi opinión deberían hacer los musulmanes moderados es posicionarse de forma clara, contundente e inequívoca contra las barbaridades de sus radicales. Si cada acción terrorista fuese seguida por importantes manifestaciones de musulmanes y otras formas de expresar claramente su opinión en contra de la propia barbarie islámica, la reacción contraria al Islam a causa de las acciones terroristas sería muchísimo menor. Sin embargo para que se pudiese dar este tipo de reacción, los moderados deberían vencer un obstáculo: En el Corán queda claro que uno de los peores pecados que puede cometer un musulmán es hacer cualquier cosa que vaya contra la unidad de la religión, pero deberían considerar que los que han roto la unidad del Islam son los que se han puesto a asesinar inocentes en nombre de Dios.

Por cierto, tal como podéis comprobar en el anuncio adjunto, la manifestación del 19 es contra el racismo, la islamofobia y en general contra el fascismo, y de paso se da la bienvenida a los refugiados, cuando quien hoy en día se merece una ruidosa y multitudinaria manifestación en contra es la U.E. por su vergonzosa actitud frente a los refugiados, que curiosamente los organizadores de la manifestación utilizan para, en su lugar, organizar un acto contra el fascismo, el racismo y la islamofobia, que aunque hay países en Europa en que constituyen un problema, no lo son, ni de lejos, ni en Barcelona, ni en Catalunya, ni en España, si exceptuamos claro está los malditos islamófobos que tenemos la desfachatez de criticar al Islam. Ya lo dicen en Italia, “Dios nos libre de fascistas…y de antifascistas”.

Prouracisme

 

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