INVENTANDO LA HISTORIA.

El lunes 16 se cumplieron 100 años de la firma del acuerdo Sykes-Picot que sirvió de base para el reparto de Oriente Medio entre los aliados después de la desaparición del Imperio Otomano al final de la I Guerra Mundial.

En la prensa de toda Europa hay opiniones de todo tipo sobre el acuerdo, pero en la prensa española es muy mayoritaria la opinión de que el acuerdo es el gran causante de absolutamente todos los males de Oriente Medio, reproduciendo una vez más, tal como ocurre con excesiva frecuencia, la opinión de los islamistas radicales. De todos los comentarios que he leído u oído, el que se lleva la palma por falso y tendencioso, como no podía ser de otra forma, es el de Joan Roura, el Cataliban de TV3 emitido en las noticias de las 21 hrs. del mismo día del centenario, el lunes 16.

Oriente Medio era un remanso de paz y bondad bajo la sabia protección de la Ley Islámica con el Imperio Otomano, hasta que llegaron unos tipos muy, muy malos desde Europa que provocaron todo tipo de violencia, muerte y guerras, que fueron en especial crueles y sanguinarios con unos verdaderos angelitos llamados palestinos, y que cuando abandonaron la zona dejaron un territorio bajo dominio del imperio del mal que se llama Israel para que continuase su labor, pero afortunadamente unos buenos chicos, aunque un poco brutos, que se denominan Estado Islámico están haciendo lo posible para que la zona vuelva a ser un remanso de paz. Por supuesto que el comentario del Cataliban no era como esta exageración, pero estaba más cerca de esta barbaridad que de la realidad histórica.

Afortunadamente hay verdaderos periodistas como Tomas Alcoverro que en su columna de La Vanguardia, el mismo lunes 16 y en el último párrafo de un artículo serio y profesional afirmaba que achacar todos los males de Oriente Medio al Sykes-Picot es el colmo del absurdo.

Lo curioso del caso es que el dibujo que el británico Sykes y el francés Picot hicieron sobre el mapa de Oriente Medio nunca llegó a ser realidad y cada vez se fue pareciendo menos a la realidad hasta que al día de hoy cualquier coincidencia entre el mapa de la zona y las líneas del acuerdo ni tan solo parecen coincidencia.

No hay duda que, como siempre que las potencias occidentales han dibujado líneas en un mapa, con el Sykes-Picot también metieron la pata hasta el cuello, pero la principal crítica del Islam, y de muchos periodistas europeos, sobre todo españoles, no tiene mucho sentido porque argumentan que las fronteras de los países que nacieron gracias al Sykes-Picot no respetaron los grupos sociales de la zona y sus bases religiosas, étnicas y de todo tipo. El comentario es absurdo porque en Oriente Medio la amalgama de religiones, etnias, sectas, razas, etc. es de tal complejidad que cualquier división política hubiese creado un sinfín de problemas, y si hasta el acuerdo Sykes-Picot no se habían producido enfrentamientos entre comunidades era porque mientras existió el Imperio Otomano, todo el territorio estaba unificado bajo la tiranía de la Sharía, la Ley Coránica y gobernado con mano de hierro, incluyendo al menos dos genocidios de comunidades rebeldes: Armenios y Kurdos.

Si es válida una crítica no tan frecuente que se refiere al hecho que se olvidaron del más mínimo nivel democrático, la opinión de los habitantes de la zona no se tuvo en cuenta absolutamente para nada, y los acuerdos previos con los principales grupos árabes no se cumplieron, pero el hecho que los árabes han sido siempre gobernados por dictadores o monarcas tiranos indica que la democracia hubiese servido de poco, y el reciente fracaso de las primaveras árabes son una prueba contundente de que la democracia no es lo suyo.

Pero en España ni un solo periodista, ni tan solo Alcoverro, ha hecho mención de la verdadera razón del continuo estado de violencia y combate en que vive Oriente Medio. La versión del Islam, repetida con exactitud por muchos periodistas europeos es que el acuerdo Sykes-Picot, la declaración Balfour en 1917 que marca el inicio del Sionismo y la creación del Estado de Israel en 1948 son las razones básicas y únicas de la inestabilidad de la zona. Nada más falso y alejado de la realidad. No habían razones objetivas para la altísima tensión en la zona, y si se creó el Estado de Israel no fue solo a causa del Sionismo, cuya única pretensión era crear un estado que diese cobijo a los judíos, sino que la razón de protección de los judíos fue evidente no solo durante la II Guerra Mundial sino antes y después de ella por culpa del Islam radical, que, por cierto, fue un fiel y comprometido aliado de Hitler y los nazis. Los cristianos, la menos numerosa de las religiones de la zona, nunca han disfrutado de esta protección y el Estado Islámico se ha encargado de demostrar el trato que dan al infiel asesinando a muchos miles de ellos sin más razones que la religión que profesaban.

Después de la desaparición del Imperio Otomano y su sustitución por poderes coloniales de base laica primero y países independientes después, un vastísimo territorio pasó de estar regulado en exclusiva por la Ley Coránica a estar sujeto a leyes laicas. Siguiendo lo que ordena el Corán: que ningún musulmán deje de luchar a muerte hasta que un territorio que se ha perdido para el Islam sea recuperado, muchos grupos iniciaron actividades de guerrilla y terrorismo no solo contra los poderes coloniales, sino agrediendo con suma dureza a cualquier grupo cuya base fuese infiel al Islam. La guerra santa encubierta para conseguir volver a implantar la Ley Coránica como única legislación en la zona fue aumentado de tono hasta que en la segunda mitad del los años ’20 un maestro de escuela egipcio Hasan Al Banna funda los Hermanos Musulmanes y se inicia la tremenda expansión del Islam radical que se toma el Corán al pie de la letra, dirigida por Al Husseini, el gran Mufti de Jerusalen, aliado y gran amigo de Adolf Hitler, hasta el extremo que en su visita a Berlín lo alojó en el Palacio Imperial, honor que, bajo el nazismo no recibió ningún otro mandatario extranjero.

Esta y no otra es la principal y única razón de que en Oriente Medio se mantenga una tensión muy por encima de lo normal, porque con la excusa de atacar a Israel en realidad el objetivo del Islam es reinstaurar la Ley Coránica en toda la zona, y por si alguien tenía dudas el Estado Islámico se ha encargado de demostrarlo liquidando a los no musulmanes por miles, solo porque no son fieles a Mahoma. Aunque claro que para luchar contra la realidad está la suprema estupidez de mantener que lo que hace el Estado Islámico es contrario al Corán, cuando lo cumplen al pie de la letra.

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2 respuestas a INVENTANDO LA HISTORIA.

  1. LEA. dijo:

    Muy interesante lección de historia pero, pregunto yo, si Arabia Saudí,Irán, Irak y el resto de monarquías del Golfo, no tuvieran petróleo y sólo arena, que hubiera sucedido al carecer del apoyo de los países industrializados occidentales ?

  2. La cuestión es que tienen petróleo, y si no se lo compran los occidentales se lo compraran otros, por eso hace tiempo que pienso que una de las razones para encontrar pronto un sustituto al petróleo es cortar la financiación del terrorismo a través de los países que mencionas, y otros. Sí te doy la razón en lo que se refiere a la especial relación de los Sauditas con los USA, pero no es más que una de las muchas idioteces que los norteamericanos cometen en política internacional.

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