UNA, GRANDE, LIBRE.

El lunes 18 de julio se cumplieron ochenta años del golpe de estado que inició la dictadura franquista después de una terrible guerra.

He leído bastantes libros sobre la Guerra Civil y el franquismo. El último lo compré hace pocos días: el que narra en viñetas (si escribiese en inglés diría en comic, pero escribo en castellano) el excelente libro de Paul Preston que ya leí hace años. Hay dos cosas curiosas sobre los libros acerca de la Guerra Civil, los mejores libros son los escritos por historiadores ingleses (Thomas, Preston, Beevor, etc.), con la excepción de Henry Kamen, del que basta decir que es el preferido por la caverna mediática y el más criticado por sus colegas historiadores serios. La segunda curiosidad es que casi todos, de una manera u otra, normalmente en los primeros capítulos, afirman que la guerra no la gano el mejor estratega y el mejor organizado sino el menos desastroso.

Siempre he sido de la opinión que en España tuvimos que soportar la última dictadura evidentemente por culpa de los generales golpistas, del dictador Franco y sus seguidores, pero también fueron responsables los líderes republicanos de los que se puede decir, creo que sin faltar a la verdad, que nunca se tomaron en serio la defensa de la república y prácticamente todos ellos demostraron un tremendo grado de irresponsabilidad e insensatez. Hay libros que ayudan a entender, si es que se puede, esta insensatez republicana, con locos más preocupados por llevar adelante su revolución que por defender el país de la agresión golpista, la lectura de “Homenaje a Cataluña” de George Orwell, entre otros, que describe la estúpida guerra a tiro limpio entre anarquistas y comunistas en Barcelona mientras el ejército de Franco estaba intentando atravesar el Ebro es uno de los libros recomendables para conocer hasta qué punto la locura revolucionaria contribuyó a la victoria del fascismo casi tanto como el propio franquismo.

Mi padre estuvo del lado franquista conduciendo un camión durante toda la guerra y también contaba barbaridades, pero la más bestia me la contó mi suegro que era técnico de radio y antes de la guerra participó en la construcción de la primera emisora de radio de España. Estaba en el bando republicano y lo enviaron al frente del Ebro al mando de emisoras de radio móviles sobre camión, pero estuvo solo unos pocos meses. Cuando llegaba con una emisora móvil a un puesto del ejercito republicano, una vez instalada la emisora informaba al oficial al cargo del tiempo máximo que la emisora podría emitir sin que los franquistas la detectasen por triangulación y los atacasen con artillería o aviación, porque precisamente por esta razón las emisoras eran móviles, pero con frecuencia oficiales del ejército popular que a duras penas sabían leer le decían que la emisora estaría emitiendo hasta que ellos lo ordenasen. En esos casos, cuando se acercaba el momento en que el ataque era seguro, después de recomendar a los de su equipo que buscasen refugio a distancia de la emisora, mi suegro buscaba un montículo cercano a la emisora y desde allí contemplaba de forma segura y cómoda el espectáculo de los franquistas destruyéndola. La barbaridad ocurrió tantas veces que finalmente le mandaron regresar a Barcelona porque ya solo les quedaba una emisora móvil que usaban en limitadas ocasiones. Al finalizar la guerra pudo evitar el fusilamiento precisamente porque los técnicos de radio eran muy escasos y por el apoyo de un compañero de trabajo que entonces ocupaba un lugar relevante en el franquismo.

Creo que por desgracia aunque Franco murió en 1975 el franquismo goza cada día de mejor salud, hasta el extremo que en un país que pretende pasar por democrático los votantes premian a un gobierno cuyo ministro del interior ha hecho algo por lo que en países que son realmente democráticos y no solo en apariencia han llegado a caer presidentes.

En mi opinión el neofranquismo que domina hoy la política española es un desastre para el país, y por referirme a algún problema actual relacionado con la Guerra Civil, estoy totalmente a favor de la Memoria Histórica, en primer lugar porque creo que lo mejor para no repetir la barbaridad es recordarla como un hecho histórico y no como una revancha, y en segundo lugar todavía hay muchas familias que desconocen donde fueron asesinados y enterrados los suyos, y el país debería hacer un esfuerzo para localizar el máximo de fosas comunes e identificar el máximo de restos mortales sin que a algún franquista del PP se le ocurra un chiste malo, denigrante y digno de su partido.

 

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