REVOLUCIONARIOS ESTUPIDOS.

Entre los antisistema, revolucionarios que pretenden cambiar y modificar muy a fondo el funcionamiento de la sociedad los hay que son serios y pretenden realmente hacer la revolución, en primer lugar explicando cómo creen que debería ser la organización de la sociedad y los cambios que se han de producir para alcanzar ese objetivo, para a continuación llevar a cabo acciones eficaces para acercarnos a esa sociedad más justa.

Pero desgraciadamente muchos, demasiados, son de una estupidez asombrosa, tipos que no explican nada, que simplemente se autodefinen como antisistema o revolucionarios, para, una vez definido lo que son, ponerse a hacer montañas de inmensas y ridículas idioteces que casi siempre solo perjudican al ciudadano de a pie, al todo o a una parte de ellos, y encima que solo consiguen hacerle la pascua a alguien del pueblo no sirven absolutamente para nada más y no tienen la más mínima influencia sobre cambio social alguno, e incluso pueden empeorar la situación social. En resumen, dicen practicar la revolución, pero lo único que practican es la idiotez en grado sumo.

Desgraciadamente en Barcelona tenemos muchos de estos revolucionarios estúpidos, que ocupan incluso el Ayuntamiento. Además hay un tema donde se resumen casi todas las estupideces revolucionarias que se pueden cometer: los manteros.

Todos los revolucionarios estúpidos que han permitido que el problema de los manteros alcanzase una dimensión que lo hace difícil de solucionar sin medidas extremas y provoca un claro efecto llamada, y los revolucionarios más estúpidos todavía que se dedican a ayudar a los manteros a organizar manifestaciones para protestar por el tremendo maltrato que se les infringe, el perjuicio que se les causa no permitiéndoles actuar y haber tenido la indecencia de mandar manteros a la cárcel por temas de tan poca gravedad como atacar con estacas a la Guardia Urbana o ser en realidad traficantes que venden los productos ilegales y falsos a los manteros, y los revolucionarios todavía más estúpidos que ayudaron a la familia del mantero muerto en Salou, que por cierto también son traficantes, cuando emprendieron acciones legales contra los Mossos con la falsa acusación de haber sido ellos los que habían arrojado al mantero desde el balcón y con su presión consiguieron que nuestros desastrosos gobernantes no tomasen acción alguna contra los manteros por haber dejado Salou hecha un desastre y bloquear la línea férrea más de cuatro horas y un año después vuelven a organizarles una manifestación en memoria del mantero fallecido insistiendo sobre la difamación contra los Mossos, todos estos revolucionarios estúpidos no se dan cuenta de que con sus acciones están llamando idiotas totales a todos y cada uno de los comerciantes de Barcelona que pagan un montón de Euros en impuestos y tasas no solo por los eventuales beneficios de su negocio sino por el mero hecho de poseer un negocio abierto de forma legal, vendiendo productos legales, obtenidos de forma legal, que no afectan negativamente a la imagen de la ciudad, y las idioteces de los revolucionarios estúpidos están diciendo alto y claro que los muchos miles de honrados comerciantes que encajan con esta descripción son lo más burro del mundo, pero todavía se dan menos cuenta de algo peor: la actividad de estos grupos y la agresividad que han imprimido a los manteros y traficantes no solo no hará disminuir el racismo sino que aumentará muy considerablemente y llegará pronto a ser lo que nunca ha sido, un problema muy grave, porque la ciudadanía empieza a estar muy harta, y cuando se alcance una situación en que el problema sea insostenible y se pongan en marcha soluciones drásticas, aparte la reacción mayoritaria y muy negativa de la ciudadanía, quien recibirá el palo serán los manteros, y los revolucionarios estúpidos se lo mirarán tranquilamente sentados en su casa.

Nuestra Alcaldesa, la principal responsable del problema de los manteros, es otro ejemplo de revolución estúpida. En el poco más de un año que lleva en el cargo ha demostrado claramente su total incapacidad para la gestión pública, y lo único que ha demostrado sin lugar a dudas es su obsesión con la provocación, practicándola en varias y floridas idioteces que no han aportado nada a la ciudad aparte miles de ciudadanos cabreados. Empezó por el famoso Padrenuestro, que aparte enojar a los cientos de miles de Barceloneses que son católicos practicantes, resultó ser un plagio indigno, continuó con Pérez Andújar para el pregón de la Merced que también irritó a cientos de miles de Barceloneses, independentistas o no, porque es otro de los que quiere hacer la revolución estúpida a base de la totalmente inútil provocación mediante insultos, y su última provocación idiota e inútil, por el momento, será en octubre con un montaje usando los monumentos franquistas que se guardaban en los almacenes municipales, colocaditos en el exterior de la puerta del mercado del Borne, que no ha irritado a tantos barceloneses porque la mayoría todavía estamos intentando entender los motivos y a que viene semejante e inmensa estupidez.

Dos añadidos para terminar. El sindicato de los manteros, al que califican de popular porque no debe ser ni legal ni registrado, seguramente debe ser el instrumento que utilizan los revolucionarios estúpidos para sugerir acciones a los manteros y apoyarles, razón por la cual he intentado localizar algún periódico que explicase lo que en realidad hay detrás de tal sindicato, pero no solo no hay información alguna sobre este tema, ni sobre cualquier otro, solo se puede saber que su sede está en el Raval y su objetivo es luchar contra la discriminación, el racismo y la persecución policial, pero nada más. El que ni un solo periodista se haya interesado por saber algo más del tal sindicato popular creo que es un detalle descriptivo del ínfimo nivel de nuestro periodismo. Por cierto, si los comerciantes más burros del mundo a los que me he referido antes organizasen una asociación o sindicato, legal y registrado por supuesto, podrían usar el mismo objetivo que el sindicato de los manteros con un insignificante añadido que he escrito en mayúsculas: “luchar contra la discriminación, el racismo y la NULA persecución policial”, con la sola diferencia de que ellos tendrían toda la razón.

En todas las manifestaciones relacionadas con los manteros aparece en alguna foto el concejal delincuente del Ayuntamiento de Barcelona, Josep Garganté, un señor que cuando la ciudad tuvo la desgracia de que llegase al Ayuntamiento ya tenía un largo historial de barbaridades dignas del más idiota de los revolucionarios estúpidos y que desde el aciago día en que se sentó en el consistorio no ha parado de insultar a los ciudadanos de Barcelona y al propio Ayuntamiento con sus idioteces, pero la Alcaldesa no ha tomado medidas, probablemente porque está muy ocupada cargándose Barcelona, cuando una sola de sus dos barbaridades más demenciales bastaría para que se votase su expulsión del Ayuntamiento, la primera cuando presionó duramente a un doctor para que produjese un informe falso acusando a la Guardia Urbana de las lesiones de un mantero que había caído por las escaleras del metro, y la segunda cuando en una manifestación un Mosso le empujó y le dio un flojo golpe de porra en la espalda y él organizó un inmenso escándalo pidiendo el número identificativo del agente para a continuación colgar en twitter la foto de un importante moratón en su espalda que según él había sido provocado por el golpe de porra, foto con la que emprendió acciones legales contra el Mosso que le “agredió”, pero cuando el asunto ya estaba en el juzgado alguien le dijo que se había pintado el moratón en el lado equivocado de la espalda como se podía comprobar fácilmente en un video que él mismo se había encargado de dar toda la difusión posible, y no se volvió a hablar más del tema. Desastroso, funesto y el más tonto de la clase. Este verdadero insulto de concejal todavía está en el Ayuntamiento porque otros dos revolucionarios estúpidos no quieren iniciar los trámites para votar su expulsión: la Alcaldesa Colau y Jaume Collboni del PSC, con el agravante que la Alcaldesa no solo no hace nada para librar a los barceloneses de esa vergüenza de concejal, sino que defendió a Garganté cuando su problema con los Mossos diciendo que el concejal delincuente tenía derecho a ir a todas las manifestaciones que quisiera y llegó al extremo de animarle a presentar la denuncia contra los Mossos. Por supuesto, después de que el mismo imbécil se dio cuenta de su error con la foto del moratón y se hizo el silencio sobre el asunto, la Alcaldesa también callo demostrando no tener la mínima dignidad que requiere su cargo y haciéndose cómplice de los insultos a la ciudad de Garganté en vez de plantear su expulsión que es lo que haría una alcaldesa honesta y que gestionase correctamente la ciudad.

Ya que menciono nombres de algunos que practican la revolución estúpida, voy a mencionar alguno de los revolucionarios serios: Antonio Baños, ex miembro de la CUP y David Fernández que todavía está en la CUP, pero no me extrañaría que siguiese los pasos de Baños.

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