IGNOMINIA A LA ESPAÑOLA

El miércoles 27 quedó definitivamente demostrado que la transición fue una inmensa tomadura de pelo, que España ni es una democracia ni un estado de derecho sino un régimen franquista mal disfrazado de país serio y democrático.

La sala penal del Tribunal Supremo confirmó el procesamiento de Puigdemont y el resto de políticos catalanes investigados por el juez Llarena por rebelión, malversación y desobediencia en una interlocutoria que es un compendio de mentiras, falsedades, y tergiversaciones que constituye una inmensa burla de la Justicia y de las leyes.

El documento está plagado de verdaderas aberraciones que no solo ignoran la realidad y las leyes además alcanzan tal nivel de perversión y engendro que parece imposible que alguien en sus cabales pueda producir tamaño disparate, menos todavía unos jueces miembros de un tribunal superior.

Entre el cúmulo de barbaridades destaco las siguientes: Como que el delito de rebelión implica violencia el TS utiliza la extrema violencia empleada por la Policía Nacional y la Guardia Civil, pero no para acusar a quien la ordenó, sino para acusar a los presos políticos catalanes POR HABERLA PROVOCADO, mira por donde tenemos un TS que aparte cachondo es chistoso.

En relación con la malversación el TS llega a la cúpula de la inmoralidad cuando a pesar de no haberse producido ni una sola prueba de que se utilizasen fondos públicos en el 1-O, incluida la repetida declaración del Ministerio de Hacienda de que no se emplearon fondos públicos, confirma la acusación en base a que debió existir un “sistema de engaño” que ocultaba los fondos destinados al referéndum, aunque no se tenga ni idea ni indicios de cual fue ese  “sistema de engaño”, es decir tenemos un Tribunal Supremo que cuando no puede condenar conforme a la Ley por falta de las más mínimas pruebas, condena por pelotas.

Curiosamente la guinda a este apestoso pastel de ignominia está por la mitad del documento donde el TS se atreve a afirmar, en un documento que lo contradice en cada línea, que el español “es un sistema extremadamente generoso en la medida que permite la presencia y actuación de los que pretenden abolirlo, en pie de igualdad con los que lo defienden”, y como colofón rechaza la acusación de persecución política porque el proyecto político de los acusados es legítimo dentro del marco legal pero imposible de alcanzar  sin recurrir a actos de violencia. Es decir, la conclusión final, aparte la confirmación de las acusaciones, es que el TS califica como ilegal todo el proyecto político independentista por culpa de la violencia…..de la policía.

Por si esta canallada no fuese suficiente, es seguro que después de esta denigrante confirmación, el juez Llarena aplicará a los acusados el artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal con lo que serán suspendidos como miembros del Parlament, en virtud de una modificación de la Ley encaminada a evitar que personas condenadas por terrorismo tuviesen un escaño en el parlamento. El resultado de esta canallada sobre canallada será que el artículo 384 se habrá aplicado a muchos más políticos catalanes pacíficos que a miembros de ETA. ¡¡PRECIOSO!!.

Pero como ocurre siempre con las muchas barbaridades que el Estado lleva cometidas en Catalunya, lo peor de todo es el silencio del resto de España. A la ciudadanía le da igual si la democracia y el Estado de Derecho se van a pique mientras sea contra Catalunya. Fuera de Catalunya solo unos pocos juristas y menos periodistas todavía han denunciado esta y otras salvajadas.

Como si de un chiste se tratara, al tiempo que el TS emitía la infame confirmación la futura Fiscal General del Estado María José Segarra en el Congreso afirmaba sin sonrojarse que en España no hay presos políticos.

Al día siguiente la Audiencia Nacional confirmó también la acusación al Mayor Trapero y la cúpula de los mossos por sedición y organización criminal en términos parecidos a las burradas mencionadas, a pesar de que el 1-O los mossos cerraron casi del doble de colegios electorales que las policías del Estado sin dar ni un solo porrazo ni mandar a nadie al dispensario.

Después de estas dos demostraciones de que Franco murió pero el franquismo continua vivo, fuerte y activo, si en Catalunya queda alguien que no quiere la independencia debe ser de PP, Ciudadanos, PSC o falangista, que viene a ser todo lo mismo.

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