RIDICULO MEDITERRANEO

Lo que se está celebrando estos días en Tarragona no son unos juegos mediterráneos sino un circo absurdo montado alrededor de miles de deportistas que, de todos los relacionados con el acontecimiento y junto con los voluntarios, parecen ser los únicos que se lo están tomando en serio.

Una lamentable ceremonia inaugural con un pequeño estadio a duras penas ocupado a medias, himnos que no suenan y los deportistas tienen que cantarlo, medallas que se las tienen que poner las propias nadadoras, pistas de baloncesto que se agrietan en pleno partido, número de espectadores en la mayoría de competiciones entre pobre y ridículo que solo ha aumentado un poco regalando entradas, niño atropellado por un coche conducido por un empleado de Tarragona 2018 medio bebido, e incluso una violación que no llegó a denunciarse. Peor imposible, hasta el extremo de poner en entredicho el prestigio catalán en la buena organización de eventos públicos, en especial los deportivos.

Como siempre ocurre en un país donde la responsabilidad pública está desaparecida, lo importante para los medios de comunicación no es quien es el responsable de tal desaguisado sino la bronca entre los que critican y los que mantienen que todo va de maravilla con el consabido “y tú más”. Por eso he procurado enterarme de quien parió la barbaridad. El principal responsable es el alcalde de Tarragona del PSC Josep Félix Ballesteros, junto con los dos ejecutores de las barbaridades: Javier Villamayor del PSC, teniente de alcalde y mano derecha de Ballesteros y Víctor Sánchez, que era secretario general del Comité Olímpico Español cuando fue nombrado máximo responsable ejecutivo de Tarragona 2018, es decir el lio lo montaron entre el PSC y el COE con la inestimable ayuda, colaboración y asesoramiento de SCC, Sociedad Civil Catalana a través de Salvador Caamaño, uno de los fundadores de Ciudadanos, presidente de SCC Tarragona, tío de Javier Villamayor y también funcionario municipal gracias a su sobrino, que parece ser quien tuvo la brillante idea de no ceder ni una entrada para la ceremonia inaugural a ni una sola institución deportiva catalana,  desde la Secretaria General del Deporte de la Generalitat a las federaciones deportivas, para evitar abucheos al Rey y al himno, objetivo que se consiguió gracias al estadio medio vacío, aunque no se evitaron fuertes abucheos y silbidos a Quim Torra, Presidente de la Generalitat, pero afortunadamente el señor Torra pertenece a un grupo de partidos que reconocen y respetan la libertad de expresión y no han habido ni comentarios.

Gracias a Dios que deportistas y voluntarios si han hecho lo que toca en unos juegos deportivos, competir y trabajar duro, sin cometer ni estupideces ni barbaridades.

 

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