OPERACIÓN PILATOS.

Transcribo a continuación dos artículos publicados hoy, de dos de mis comentaristas favoritos: Antoni Bassas y Empar Moliner, en el diario ARA en catalán, que en Internet pueden leerse y copiarse en castellano.

Ambos se refieren por supuesto a la inmensa barbaridad cometida en Catalunya esta semana por la Guardia Civil, el ministerio del interior y la corrupta Justicia española, atrocidad que me temo que acaba con cualquier posibilidad de solucionar el conflicto entre Catalunya y España de manera racional y civilizada, o coloca el alcanzar dicha solución en situación de dificultad extrema, aparte que una vez más la animalada habrá hecho aumentar considerablemente el número de independentistas en Catalunya, entre los que me cuento porque si algún día podemos votar en serio en un referéndum de independencia ya no tengo dudas y, no por nacionalismo votaré independencia, sino porque no quiero ser ciudadano de un país en que se han cometido las barbaridades del Estado español en Catalunya y en el que la democracia ni saben lo que es, ni les interesa ni la practican.

La barbaridad demuestra, además, en mi opinión de manera definitiva, que la Guardia Civil es una inmensa anomalía en Europa, no solo por ser el único cuerpo policial con estructura militar e intercambiable con el ejército, además y sobre todo porque sus métodos han variado poco de los que aplicaban durante la dictadura de Franco, dictadura que debe haber sido como una edad de oro para dicha policía fascista.

Y sin más preámbulo leed los artículos, valen la pena.

Operación Pilatos.

BASSASANTONI BASSAS Periodista

En una elocuente exaltación de la naturaleza sagrada del Estado, la operación de la Guardia Civil del lunes se bautizó como operación Judas. Independentistas traidores a la patria. En realidad, lo que se abate con furia sobre Cataluña es la operación Pilatos. Los gobiernos populares y socialistas se han lavado las manos ante las demandas justificadas, masivas, reiteradas y pacíficas que han llenado las calles y las urnas en Cataluña. Han tenido desde 2010 para hacer política, pero Rajoy y Sánchez han dejado pudrir el problema. Han dejado que otros hicieran el trabajo y lo han disfrazado de funcionamiento normal de las instituciones: es el rey quien dirige el país, es la justicia la que fuerza los hechos de 2017 hasta convertirlos en rebelión, son las empresas las que trasladan la sede. Ellos no han hecho nada. Ni siquiera tuvieron el valor de asumir ante el juez las órdenes de pegar y parar de pegar el 1 de Octubre. Operación Pilatos. Y los medios afines hacen llamar al pueblo: «Crucifícalos!»

Disturbios y antidisturbios

Se está filtrando de todo en la prensa española, mientras la causa sigue siendo secreta

EMPAREMPAR MOLINER  Escritora

Los disturbios, los disturbios públicos, no son deseables. Cortar una carretera y quemar contenedores son disturbios y son disturbios públicos. A mí no me gustan, porque me dan miedo y cuestan dinero, pero es que no me gustan ni las manis. En Francia hemos visto como los ‘chalecos amarillos’ quemaban contenedores. En Asturias, en 2012, nueve mineros fueron detenidos por disturbios. Y es por eso, porque cometieron disturbios que fueron los antidisturbios. Tenían cohetes pirotécnicos que arrojaban a través de tubos, para acertar el objetivo. Nadie los consideró terroristas. Si no se trata de Cataluña, no hay que inventar.

Los causantes de disturbios futuros no pueden considerarse terroristas, porque los terroristas, por definición, actúan amparados por un grupo que quiere acabar con vidas humanas (no hay grupos terroristas que sólo quemen contenedores) y, muy importante, que reivindica el terror que comete. No sirve de nada (para la mentalidad terrorista) cometer un atentado y no decir que lo has cometido. El terrorismo debe perseguir y debe intentar prevenir. Pero los disturbios y los desórdenes públicos no. Si alguien los comete, y son punibles, se debe detener, como estos mineros, pero no se puede espiar a todos los ciudadanos por si acaso, cuando llegue el momento de protestar, protestan, cortan carreteras, queman contenedores , incendian neumáticos o todo a la vez. Porque si es así -y insisto que a mí no me parece bien- está ya criminalizando el derecho a protestar. Y el derecho a protestar es la esencia de la democracia. Si no puedes protestar, no estás en una democracia.

Se está filtrando de todo en la prensa española, mientras la causa sigue siendo secreta. Si nos hubiera caído la desgracia que fueran terroristas con voluntad de cometer actos terroristas, Lorena Roldán no habría tenido que enseñar al Parlamento la foto de los atentados de ETA en Vic de 1991. No habría hecho falta ser tan vil. Habría bastado con la verdad.

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