ADIOS ESPAÑA.

Finalmente, la sarta de barbaridades para provocar y empeorar la crisis catalana ha culminado con el vergonzoso fallo de un vergonzoso juicio que en realidad fue una inmensa burla de la Justicia.

Por si alguien no lo recuerda, aparte otras irregularidades, desde el mismo inicio del juicio el presidente del tribunal apoyó la acusación y limitó enormemente las defensas, en una clarísima demostración de que para aquel tribunal la verdad era lo de menos y lo fundamental era conseguir su objetivo de aplicar duras penas y condenar a quien no había cometido el más mínimo delito. El tribunal aceptó como pruebas los testimonios de varias personas que cometieron un clarísimo perjurio que no solo no fue sancionado, además limitó enormemente el que las defensas aportaran pruebas en contrario.

Hace tiempo que repito que el mayor problema de Catalunya es que en Madrid no hay nadie, absolutamente nadie realmente dispuesto a darle solución, mientras hay muchos interesados en empeorarlo al máximo por los votos de la catalanofobia. El fallo y el mismo juicio son una inmensa evidencia de que no me equivoco.

Desde que tuvimos la desgracia de tener a Aznar como presidente, España se ha transformado en una dictadura mucho más suave que la franquista, pero a muchísima distancia de la democracia en que se camufla.

Lo realmente espeluznante es el inmovilismo y la estupidez del votante español que continúa votando a partidos que han batido todos los récords en corrupción mientras no se preocupa e incluso se alegra cuando el autoritarismo comete barbaridades. Con lo de Alsasua, Valtonyc y tantos otros la respuesta es inexistente, indiferencia absoluta cuando se están friendo a fuego lento los derechos humanos, no solo de los directamente implicados sino los de toda la ciudadanía, que en un país serio y civilizado causaría muy probablemente una crisis de gobierno. Y cuando se practica la Justicia autoritaria y dictatorial con Catalunya como en la barbaridad del juicio al process hoy completada, y tantos otros, se acaba la indiferencia y una mayoría preocupante de españoles se alegran.

Cuando vivía en Madrid, un buen amigo de los pocos madrileños nacidos en Madrid, que también trabajaba en Banca, el a un lado de la Castellana y yo enfrente al otro lado, me explicó que en su opinión Franco era un tirano, pero muy listo porque entre otras cosas había adoptado como ideología de su movimiento el carácter y la manera de pensar típicamente castellanas. Desgraciadamente perdí el rastro de mi amigo porque me gustaría poder decirle que tenía toda la razón y finalmente ha quedado claro y diáfano que en España hay una mayoría franquista.

El domingo 13, el día anterior al fallo, en Periodista Digital, Federico Jiménez Losantos publicó el artículo que adjunto. En mi vida había leído algo tan vomitivo y atroz, seguramente porque nunca había leído un artículo de este franquista. No me he entretenido en comprobarlo, pero probablemente ni una sola de sus afirmaciones debe ser cierta. ¿Cómo no vamos a querer la independencia los catalanes con cosas como el vergonzoso juicio al process y un país en que el autor de la barbaridad del artículo adjunto es el periodista más oído y leído?

FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS

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