DANONE.

Nunca me he tomado para nada en serio algo a lo que los anglosajones son muy aficionados: las listas de lo mejor, lo peor o lo más lo que sea de un grupo determinado, o los premios al mejor de lo que sea, incluidos, por cierto, los Nobel. En el caso concreto de festivales de cine llego al extremo que evito ver las películas premiadas en alguno de ellos.

Los Oscar nunca me los he tomado demasiado en serio, pero me los tomo absolutamente a cachondeo desde que en 1987 concedieron a The Full Monty, en mi opinión una de las mejores películas de humor de la historia del cine, el Oscar a ¡¡¡la mejor banda sonora!!!.

En más de una ocasión me he partido de risa al leer la lista de las mujeres más bien vestidas, de las peor vestidas o de las más sexis, o de los personajes más influyentes del planeta. Por eso no me extrañó nada leer en los periódicos del jueves 12 que Danone es la empresa con más reputación en España en el 2014, según un estudio de unos tales Rep Trak Pulse España, elaborado por otros tales Reputation Institute, que aunque en los periódicos aparecen como aparentemente dos entidades distintas, al buscarlos en Internet resultan ser los mismo tales. La que, según estos señores, para nosotros es la empresa con más reputación es una que nos bombardea continuamente por todos los medios a su alcance para convencernos que sus productos lácteos curan hasta los pies planos, son los reyes de la publicidad engañosa, que usa métodos prohibidos en muchos países europeos, e incluso su gama de productos lácteos está diseñada en función de un montón de dolencias, desde el colesterol al aire en el estómago, en base a que el producto en cuestión contiene un componente beneficioso para la dolencia de que se trate, aunque sin mencionar el pequeño detalle que se precisaría tomar una cantidad absurdamente elevada de unidades del producto diariamente para que la dosis del componente que contiene cada una hiciese un efecto apreciable. Precisamente porque se trata de publicidad engañosa en algunos de sus lácteos mágicos condicionan los buenos resultados a combinar el consumo de su producto con dieta o ejercicio físico, de manera que si el “tratamiento” falla y reciben alguna queja, es sin duda debido a una dieta incorrecta o a falta de ejercicio físico.

Si el resultado del estudio corresponde a una encuesta hecha con un mínimo de seriedad y sin usar los cientos de trucos para que las encuestas den el resultado previsto, y en cualquier caso, si esta noticia no provoca un considerable escándalo, es que realmente los españoles tenemos lo que nos merecemos, con todo el merecimiento además, porque no sabemos ver lo que hay más allá de la TV, ni al consumir ni al votar.

Probablemente muchos no estaréis de acuerdo, pero en mi opinión una de las principales razones de la crisis no solo en la economía sino en otros órdenes como el político o el social, es que entre los que llegan al muy alto nivel donde se toman las decisiones que realmente afectan nuestras vidas, tanto a nivel público como privado, cada día son menos los buenos gestores y cada vez son más los que están ahí porque son muy hábiles engañando a todo el mundo. Ya sé que siempre ha sido así, pero hasta hace unos años había un cierto equilibrio y muchos buenos gestores llegaban al techo, pero hoy creo que, con poquísimas excepciones, solo llegan los que saben estafar, a pesar de haber mejorado considerablemente la preparación académica y profesional de los gestores privados y, a un nivel inferior, también la de los gestores públicos. Una de las razones por las que mantengo esta opinión es que hace ya años mi amigo Martí, técnico ya jubilado de la U.E. donde trabajó en desarrollo industrial durante más de 25 años, me dijo que en realidad el nivel de pura capacidad de gestión de los comisarios y otros señores muy importantes de la U.E. era deplorable, y el de los mandamases de las grandes multinacionales, todo y siendo bastante mejor, todavía estaba muy por debajo de lo que cabía esperar. Por eso en mi anterior nota REFERENDUM Y ESTANCAMIENTO pedía que vuelvan los Spaak, Tindemans, De Gaulle, Wilson, Heath, de Valera, Kreisky, y sobre todo y muy en especial los Adenauer, Herhard, Kohl y Schmidt de Alemania.

Para conocer ese mundo de trampas, engaños y un tipo de corrupción que sobrepasa en mucho la que solo actúa sobre billetes de curso legal, os recomiendo la serie House of Cards, donde aparte un extraordinario trabajo de Kevin Spacey y otros buenos profesionales del cine, podréis ver en marcha y funcionando lo que comentaba en el párrafo anterior. A pesar de que la serie se centra en el Congreso de USA describe muy bien el ambiente en que se toman las grandes decisiones en todo el mundo, a través de un congresista y su esposa, fríos, cínicos, inteligentes y muy hábiles, que incluso cuando benefician o perjudican a alguien lo hacen por casualidad, porque es necesario para alcanzar sus objetivos políticos personales, que son capaces de destruir hoy el medio de vida de 12.000 personas y a la semana siguiente impulsar un proyecto que crea 10.000 empleos, cuando las vidas de las 22,000 personas afectadas por sus decisiones les importan un bledo, mientras luchan por algo o alguien o contra algo o alguien  por interés puramente personal, cuyas razones de fondo, en muchas ocasiones, solo intuyen, y defendiendo única y exclusivamente sus intereses a cualquier precio, precio a pagar por los demás, por supuesto. La serie describe muy bien la forma en que se toman las grandes decisiones en el mundo, teniendo en cuenta además que hay lugares en los que, variando las formas pero no el fondo, las cosas funcionan todavía peor que se explica en la serie, como en la cachonda España o la estúpida U.E.

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