IZQUIERDAS DESAPARECIDAS.

No he apoyado nunca ideología alguna, aunque me considero de lo que se podría calificar como derecha civilizada, algo que me temo que no existe en España.

Excepto los extremistas, creo que los partidos de todas las ideologías son necesarios y es importante que defiendan sus posturas con eficacia, inteligencia y dedicación.

He empezado dando estas opiniones porque creo que las izquierdas europeas hace ya varias décadas que no están cumpliendo en absoluto con su función política y social. Desde los años 80 con Ronald Reagan de presidente USA y Margaret Tatcher primera ministra del Reino Unido y después de un par de crisis normales del anterior sistema que yo lo considero como capitalismo civilizado, se inició la imposición del liberalismo salvaje y la desregulación financiera en todo el mundo, junto con la globalización, y ocurrió, corregido y aumentado pero por las mismas razones, lo mismo que al inicio del  siglo XX y en los años 20: después de un período de fuerte expansión económica llegó el gran colapso y una profunda crisis económica, pero el caso actual tiene una gran diferencia con los dos anteriores en los que después del colapso y las guerras mundiales que provocó, se rectificó, abandonando el liberalismo salvaje, pero no ha sido así en la actualidad porque se pretende solucionar el problema con más de lo mismo que lo ha ocasionado, en mi opinión porque los que han dirigido el camino al desastre en esta ocasión no han sido políticos o economistas sino las multinacionales que pretenden imponer en todo el mundo el sistema que más les favorece, aunque suponga un desastre para parte importante de la población del mundo.

Para mi es incomprensible que en unos 30 años desde que se inició el asalto al poder del liberalismo salvaje y al menos 7 desde que estalló la crisis, la izquierda europea no ha hecho nada para detener su declive y para explicar a la ciudadanía las verdaderas razones de la crisis, y no será por falta de información técnica porque aunque no tuviesen ni a un solo economista en su equipo, hay montones de informes de expertos, algunos de ellos Nobel de economía, que explican muy bien lo que yo he resumido en el párrafo anterior, a lo que añaden que la famosa austeridad de la liberal furibunda de Angela Merkel no es más que un duro ataque a uno de los peores enemigos del liberalismo salvaje: el Estado del Bienestar.  Frente a esta situación, lo único que saben hacer las izquierdas europeas es quejarse de los recortes, del elevado nivel del paro, del tremendo aumento de la precariedad del empleo, pero de ahí no salen, nunca se refieren a la base del problema, y encima en muchas de las ocasiones en que atacan duramente a un gobierno o un gobernante a causa de los recortes se dirigen contra el que cumple órdenes y no contra las o los que dan las ordenes. La izquierda no se ha enfrentado al liberalismo salvaje a nivel conceptual y si algún día resurge será porque la ciudadanía se habrá hartado de tanta barbaridad liberal.

Para completar el panorama el nivel de los dirigentes de la izquierda es algo deplorable. En Catalunya no creo que personajes como Colau, Cosculluela o mucho menos Rabell vayan a atacar la situación de manera inteligente, y en España ocurre aproximadamente lo mismo, donde además han sacado a Julio Anguita del armario olvidando que como secretario general del PCE estuvo a punto de cargarse el partido y que cuando se retiró en 1999, aparentemente por razones de salud, una inspección rutinaria del Ministerio de Trabajo, comprobó bastantes irregularidades en el partido y un trato al empleado al nivel del peor de los empresarios.

Lo grave es que mientras no defienden sus ideas como deberían hacerlo, se ponen a apoyar con entusiasmo el Islam radical, una ideología que se da bofetadas e incluso explosiones, disparos y navajazos con las ideas de izquierdas, apoyo del que acaba de producirse un ejemplo espeluznante con la burrada del burkini, del que tengo que decir que aparte de una prenda de ropa se ha transformado en una prueba de la estupidez europea.

A continuación veréis un tweet del genio de Franco Rabell, el revolucionario cuya desastrosa gestión hundió una empresa, dejando una considerable lista de trabajadores y proveedores sin cobrar.

FRANCO RABELL 3

Convoca a una cita con la dignidad democrática, y al hacer clic sobre la dirección que aparece a continuación os encontráis con esto:

FRANCO RABELL 2

Una convocatoria para una manifestación el 1 de septiembre contra la islamofobia, el racismo y el fascismo y en nombre de la unidad contra el racismo, en protesta por el acoso policial en las playas de Francia a las pobres musulmanas en burkini.

Incomprensible e inconcebible. Unas organizaciones de izquierdas, buenistas, feministas y que dicen luchar por la igualdad de géneros, que en su puñetera vida han hecho nada, ni el más mínimo comentario contra el trato que el Islam radical da a la mujer, sino bien al contrario han criticado duramente a Pilar Rahola y otras mujeres que si denuncian las barbaridades islamistas contra la mujer, y a pesar de que precisamente dicho trato vejatorio es, entre otras cosas mucho peores, la razón de que la mujer musulmana tenga que utilizar el antihigiénico y en ocasiones peligroso burkini, demuestran su enérgica condena del “acoso policial islamófobo” a las musulmanas en las playas de Francia. Esto según Franco Rabell es una cita con la dignidad democrática a la que no se puede faltar. El señor Rabell sabe mucho de dignidad, como saben bien sus antiguos trabajadores y proveedores.

La izquierda ha organizado muchas manifestaciones similares en toda Europa y antes y después de que el Consejo de Estado francés decidiese calificar las prohibiciones del burkini en algunas playas como no conformes a la Ley, organizaciones de izquierdas y feministas se manifestaron repetidamente en Paris en apoyo de las pobres musulmanas objeto del ataque de la homofobia europea.

La izquierda que tanto se ha ofendido por la prohibición y tanto se ha alegrado por la decisión del Consejo de Estado olvidan que muchos juristas franceses la han criticado muy duramente, precisamente porque desde hace cerca de tres años, y precisamente para evitar el burka en según qué lugares, está en vigor una Ley en Francia que prohíbe los signos externos religiosos en lugares públicos o de uso público, a consecuencia de la cual se retiraron los crucifijos de todos los lugares públicos que no eran de estricto culto. O sea crucifijos no, pero el burkini ¡¡Ni tocarlo!!. Me pregunto cuánto falta para que la izquierda europea organice su primera peregrinación masiva a La Meca.

 

 

 

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