A CUAL PEOR.

En varias ocasiones he mencionado mi opinión que España es un país sumamente fuerte y resistente porque pocos países en el mundo soportarían sin hundirse tres presidentes del gobierno seguidos tan desastrosos como Aznar, Zapatero y Rajoy, a los que se les puede añadir un cuarto desastre: Pedro Sánchez.

El mandato de Pedro Sánchez ha sido corto pero más que suficiente para que quede demostrado que también es un desastroso gestor público, siendo su principal característica lo mucho que habla y promete en contraste con sus resultados muy cercanos a la nulidad.

Esta semana, el jueves 21, Pedro Sánchez ha presentado su libro, que por lo que he leído no llega a la barbaridad que escribió Aznar en el suyo en el que manifestaba estar convencido que Dios lo había mandado a España para salvarla del caos, pero también practica con insistencia el autobombo.

Como todos los libros publicados por políticos el de Pedro Sánchez contiene muchas barbaridades y estupideces, pero hay una que se lleva la palma: declara su admiración por Rajoy al que considera un hombre de Estado, cuando fue el desastre de presidente que le precedió, y para acabar de redondear el inmenso disparate afirma que lo que más le unió al mandato de Rajoy fue la forma en que gestionó el asunto de Catalunya, con lo que el comentario ya alcanza la categoría de monstruoso porque si algo está claro es que Rajoy es uno de los principales sino el mayor responsable del problema catalán cuando en una época en que el número de independentistas era inapreciable empezó a pedir firmitas contra Catalunya y junto con Federico Trillo montaron la jugada sucia que acabó con un Estatut que había sido aprobado por todos, y una vez conseguida la creación del problema hizo todo lo posible para empeorarlo al máximo hasta la locura actual.

En la presentación del libro el independentismo también se llevó una de las enormes estupideces. Después que dos días antes de la manifestación franquista del 10 de febrero en Colón, por puro acoquinamiento Pedro Sánchez cortase el dialogo con los independentismo y encima, para demostrar lo muy español que es, les diese a ellos la culpa, posiblemente a consecuencia de que Mercedes Milá, que colaboró en la presentación del libro, entre alabanzas, halagos y mucha coba, le dijera que agradecía el dialogo con el independentismo, Sánchez afirmó rotundamente que no había servido para nada porque al independentismo no le interesa, no hicieron propuesta alguna y solo se sentaban a la mesa de negociación por aparecer en la foto.

Si Pedro Sánchez quería hacer como todos y solucionar el problema catalán empeorándolo todavía más tenía que haber usado otro método porque es incoherente que quien ha prometido mucho, ha hablado mucho de lo mucho bueno que iba a hacer, pero no ha hecho nada de nada este dando, como siempre, la culpa a los demás. En las pocas reuniones que los representantes de la Generalitat han mantenido con Pilar Calvo siempre se han quejado de falta de propuestas del gobierno y repetidamente han manifestado que estarían encantados de poder conocer algo, por poco que sea, sobre ese fantástico plan para Catalunya del que Pedro Sánchez lleva hablando desde que alcanzó la presidencia e incluso antes, y a pesar de quejarse y pedir más concreción los independentistas continúan sentados en la mesa del dialogo, no han huido entre acusaciones e insultos como Pedro Sánchez.

Este parece ser un reflejo mental de Pedro Sánchez, hablar mucho pero no hacer nada, porque aparte el tema Catalunya lo ha aplicado también a un montón de temas como la derogación de la Ley Mordaza con la que no ha hecho nada, el cancelar las tasas que impiden la producción privada de energía y suponen un freno para las energías alternativas que también se iba a solucionar con Sánchez sin que nadie haya visto nada de nada, y no digamos nada sobre la exhumación de los restos del dictador Franco, porque su familia y los franquistas pueden estar muy tranquilos y seguir organizando excursiones cara al sol al Valle de los Caídos. Mucho ruido y ni una nuez.

Otro que no pierde la costumbre y hace lo posible por solucionar los problemas es Felipe VI que en un congreso de juristas en Madrid afirmó que ninguna democracia puede estar por encima de la Ley. Otro que habría estado mejor callado porque la familia real no es precisamente un ejemplo de cumplimiento de la Ley, aunque disfruten del camuflaje de la inmunidad, y sobre democracia poco puede extenderse un monarca cuya estirpe fue impuesta por el peor dictador que ha conocido este país.

Sobre el monarca recomiendo un artículo de Cristina Fallarás en Público que podéis leer aquí

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/18492/el-rey-ultra/

Por cierto, el número de periodistas que merecen tal nombre en este país es tan exiguo que deberíamos cuidar a los pocos que tenemos como la mencionada Cristina Fallarás, Ernesto Ekaizer, Antoni Bassas, Bea Talegón, Ignacio escolar, Javier Ruiz (recién despedido por buen profesional) y no muchos más.  Ved sino el ejemplo que viene a continuación, se trata de una escena de un reportaje emitido por Antena 3 que se refería a cortes de carreteras en Catalunya el día de la huelga, jueves 21, pero si ampliáis la zona señalada con la flecha veréis un letrero en que se lee León 77. Que yo sepa en Catalunya no hay ningún lugar llamado León, y a 77 kilómetros del León castellano todavía faltan muchos kilómetros para llegar a Catalunya.

LEON 77

 

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