BARCELONAAAAAAA RUIDOSAAAAAA.

La clasificación efectuada por los daneses Brüel & Kjaer, empresa especializada en valoraciones y análisis de sistemas, sobre las diez ciudades más ruidosas del mundo está considerada casi como la lista oficial.

Curiosamente en su lista y por ese orden están Bombay, Kolkata (antes llamada Calcuta), El Cairo, New York City, New Delhi, Tokyo, Madrid, Buenos Aires, Shanghai, y Karachi, pero no está Barcelona. No dudo de la elevada profesionalidad de Brüel & Kjaer, pero me temo que aquí han cometido algún error.

Barcelona es una de esas ciudades donde si uno anda por la calle hablando por el móvil con frecuencia tiene que buscar refugio en un lugar resguardado del elevado ruido callejero para enterarse de lo que habla.

En la lista de Brüel & Kjaer, al referirse a Madrid dicen que el 80% del ruido es debido al tráfico, comentario que probablemente también sería aplicable a Barcelona, y tal como muy probablemente sea el caso en Madrid la principal razón es que el Ayuntamiento no hace absolutamente nada, pero nada de nada, para evitarlo.

El ruido del tráfico es debido a varias razones, la primera y más molesta son los tubos de escape modificados, en mal estado o inexistentes, en especial en las motos. La segunda también muy molesta son los idiotas que usan la bocina como medio de expresión y comunicación. La tercera razón son los motores diesel de gran cubicaje de vehículos de transporte de gran tamaño que necesitan ajuste desde tiempo inmemorial, la cuarta un pavimento en el que el Ayuntamiento se gasta lo mínimo y provoca el doble de ruido que el de ciudades que se preocupan por la polución sonora, y yo añadiría una quinta razón: la clásica, tradicional e inevitable costumbre hispana de hablar a gritos, y si alguien ha estado comiendo en algún restaurante suizo entenderá lo que digo si recuerda el ruido de fondo del restaurante suizo y lo compara con el ruido de fondo de cualquier restaurante español.

Pero en suma la principal razón del ruido ciudadano es la estupidez, la de muchos de los que emiten ruidos evitables y la de los funcionarios que no hacen nada para luchar contra el ruido excesivo.

De todos los imbéciles que emiten ruidos evitables los que se llevan la palma en lo de la estupidez son los motoristas que modifican o simplemente anulan el silenciador de su moto. Este es uno de los ruidos que el Ayuntamiento ha dejado de perseguir y controlar. Voy en moto desde que tenía 12 años y hace algo así como cuarenta años la Guardia Urbana me paró más de una vez para comprobar el nivel de ruido del silenciador de mi moto, algo que la policía dejó de hacer hace décadas.

Los motoristas imbéciles que se pasean molestando a todos los vecinos muy probablemente no son conscientes de hasta que altísimo punto demuestran su estupidez. En las competiciones se desmonta el silenciador de las motos para aumentar su potencia, pero se trata de un aumento que fuera del circuito es ridículo y prácticamente inapreciable. Una moto sin silenciador no incrementa su potencia más allá de un escaso 2%, pero además este pequeño empujón solo es efectivo a partir de las 3 ó 4 mil revoluciones, y por debajo de ese nivel no solo no se nota sino que en algunos motores la potencia puede incluso reducirse ligeramente, y teniendo en cuenta que en una ciudad son contadas las ocasiones en que el motor de una moto puede ir a nivel alto de revoluciones, está más que claro que el idiota que modifica o anula su silenciador solo consigue cabrear a sus vecinos.

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