ESPAÑA PODRIDA.

En España la podredumbre ha llegado a tal extremo que ya puede afirmarse sin exagerar ni faltar a la verdad que la transición fue una inmensa estafa y después de la muerte del dictador la Dictadura Franquista 2.0 se disfrazó de democracia, de estado de derecho, de país serio, cuando en realidad es un estado podrido y corrupto cuya calificación de democracia y de estado de derecho es un grave insulto a ambos conceptos.

Un país donde la Justicia ha sido tan tocada, manipulada, tergiversada y secuestrada por PP, Opus y en menor medida por el PSOE que se ha llegado a un extremo en que no solo se ha evaporado la imprescindible confianza en la Justicia sino que cualquier barbaridad es posible en un juzgado español y el texto de la leyes es algo no solo relativo, sino que no tiene la más mínima importancia, y cualquier juez, especialmente en los altos tribunales, puede emitir un fallo que no solo se da de bofetadas con el texto de la Ley sino que el señor juez se hace sus necesidades fisiológicas en el concepto de Ley y Justicia, y como siempre en España nunca pasa nada de nada, hagan lo que hagan los delincuentes que actúan desde los órganos del Estado.

Si se añade que lo habitual en los políticos del régimen del 78 y en la pocilga mediática que lo apoya es mentir aunque sus mentiras sean tan manifiestas que llegan al insulto, se hace totalmente evidente la soberana estafa de la llamada transición que fue algo como lo del Gatopardo: “Que todo cambie para que todo siga igual”.

Ejemplos los hay a cientos, empezando por el famoso 155 que el gobierno Rajoy y el Senado aprobaron en una aplicación que no coincide prácticamente en nada con el texto del artículo 155 de la Constitución que habla de supervisión y no de liquidar la autonomía como han hecho.

Los nueve políticos catalanes presos y los siete exilados son la mejor demostración de que el franquismo nunca ha desaparecido, porque en un país realmente democrático jamás se mantendría en prisión o pendientes de ingresar en ella una larga lista de políticos que no solo no han sido juzgados sino que no existe ni la más mínima evidencia de que hayan cometido los delitos de que se les acusa y los intentos de extradición y euro-ordenes son buena prueba de ello. Para hacer más patética la situación el nuevo presidente Pedro Sánchez, el que ha venido una vez más a cambiarlo todo para que todo siga igual, dice que se puede discutir sobre muchas cosas, pero con algunas excepciones porque el gobierno de España no puede obligar a la nueva fiscal María José Segarra a solicitar la liberación de los presos políticos, que por cierto ya ha afirmado que continuará persiguiendo a los exilados porque los jueces alemanes no tienen zorra idea de leyes, en una demostración más del “que todo siga igual” franquista.

Curiosamente el mismo Pedro Sánchez que se niega a ni tan solo hablar sobre los presos políticos ha tenido la inmensa suerte que coincidiendo con su llegada al gobierno, y después que hace meses acabaron con la juez Mercedes Alaya porque se atrevió a denunciar la podredumbre, el juez ha archivado el caso de los cursos de formación en Andalucía, con más de 3.000 millones desaparecidos y una larga lista de implicados que incluye varios ex presidentes de la comunidad autónoma. Está claro que no se debe ni insinuar que haya relación alguna entre la llegada de Sánchez a la presidencia del gobierno y la decisión judicial sobre los cursos de formación. ¡¡Faltaría más!!.

La absoluta confianza con que mienten los políticos españoles es admirable. Recientemente tanto el ministro de exteriores Josep Borrell como la vicepresidenta Carmen Calvo, refiriéndose al independentismo catalán y de alguna forma calificándolos de ignorantes, afirmaron con absoluta rotundidad que el derecho internacional a la autodeterminación no existe. ¡¡A ver si se enteran!!.  Afirmación y calificación de ignorantes repetida, corregida y aumentada por la pocilga mediática.

Lo grave es que la ONU estableció el derecho de los pueblos a la autodeterminación nada menos que en diciembre 1966, acuerdo que fue ratificado por un rey llamado Juan Carlos I y el Parlamento de un país llamado España y publicado en el diario oficial que en aquel país se llama BOE el 30 de abril de 1977. Conclusión, en España las mentiras importantes se convierten en versión oficial.

Suma y sigue, el fallo de la manada, el de Juana Rivas, que por retener a sus hijos le aplican una condena similar a la manada, a los fascistas que agredieron una reunión de la Generalitat en la librería Blanquerna, condenados pero en libertad vaya usted a saber porque, los ataques fascistas en Catalunya contra los que colocan lazos amarillos, que ya alcanzan a los 180 agredidos, algunos incluso con ácido, y por supuesto con total impunidad porque esta forma de terrorismo si es patriótico, el teniente Luis Gonzalo Segura expulsado del ejercito por describir la verdad sobre el tremendo nepotismo y corrupción del ejército, un ministro del interior que se alía con Daniel de Alfonso, director nada menos que de la oficina antifraude para inventar inmensas difamaciones contra políticos nacionalistas catalanes, que se les descubre el pastel, y en un asunto que por algo similar un presidente de USA fue cesado en España no ocurre nada de nada y el señor de Alfonso continua su carrera de funcionario como si tal cosa, Una juez llamada Lamela que acusa al Mayor Trapero de los mossos de organización criminal cuando en el referéndum del 1 de octubre fue muchísimo más eficaz cerrando urnas que la policía española y sin dar un bofetón, y como mérito añadido la juez ha mandado a Sandro Rosell a la cárcel preventiva donde lleva más de un año, por un presunto delito que se cometió en Brasil y la Justicia brasileña archivó por irrelevante, y como recompensa por sus convicciones franquistas demostradas en sus fallos, es ascendida de la Audiencia Nacional al Tribunal Supremo, una universidad con nombre muy apropiado de la que se ha adueñado el PP que reparte títulos académicos sin preocuparse de aparentar un mínimo esfuerzo y demostrando clarísimamente que el prestigio de las universidades españolas les importa menos que un bledo, una relación entre el cerebro de los atentados de las Ramblas y Salou y el CNI que los partidos del régimen del 1978 impiden su investigación, unos jóvenes navarros que tienen una bronca en un bar con guardias civiles de paisano y el juez despreciando e ignorando evidencias y porque le da la gana los condena por terrorismo a pasar en la cárcel la mayor parte del resto de sus vidas, y así etc. etc. etc. etc. etc. hasta el infinito de inmensas barbaridades franquistas  sin ni tan solo mínima reacción.

Si se añade que parece ser que mediante encuestas se ha detectado que muchos españoles, en porcentaje muy cercano a la mayoría, prefieren un régimen autoritario, solo cabe una conclusión: Apaga y vámonos, pero vámonos cuanto antes, porque en este desastre de España el problema de Catalunya no se habrá empezado a solucionar ni para el siglo XXX.

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